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Un estudio con embarazadas medirá cómo les afecta la polución

1.200 mujeres de Barcelona se someterán a la investigación para analizar la huella que deja la contaminación en los bebés

  • El estudio se hará con 1.200 embarazadas / Dreamstime
    El estudio se hará con 1.200 embarazadas / Dreamstime

Tiempo de lectura 4 min.

06 de noviembre de 2018. 15:50h

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7/11/2018

Un total de 1.200 mujeres embarazadas de la ciudad de Barcelona serán sometidas a un exhaustivo seguimiento para comprobar cómo la contaminación atmosférica afecta al desarrollo cerebral del bebé antes y después de nacer, en uno de los mayores estudios sobre contaminación atmosférica y gestación.

El proyecto, denominado Barcelona Life Study Cohorte (Brisco) y que cuenta con un presupuesto de 3,5 millones de euros, lo coordina el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) -un centro impulsado por la Fundación Bancaria «la Caixa»- y también colaboran el centro BCNatal (Hospitales Sant Joan de Déu, Hospital Clínic y Universidad de Barcelona) y el Hospital de Sant Pau.

«Esperamos contar con la participación de 1.200 mujeres embarazadas para poder examinar con detalle diversos aspectos determinantes de la salud de los niños con relación a la contaminación atmosférica», ha detallado hoy en rueda de prensa el director del proyecto y jefe del programa de Infancia y Medio Ambiente de ISGlobal, Jordi Sunyer.

Sunyer ha señalado que uno de sus objetivos principales es «evaluar el papel que juega la placenta frente a los contaminantes del aire».

Una de las novedades del estudio es que evaluará la exposición individual de cada voluntaria a la contaminación atmosférica, tanto en casa como en el exterior, mediante dispositivos de medición fijos y móviles.

Sunyer ha explicado que la investigación pretende estudiar «la fabricación de un cerebro en función del lugar de Barcelona en que se vive un embarazo y cómo se vive».

El director del proyecto ha añadido que con este estudio se investigará si el contexto de contaminación atmosférica y acústica y otros factores, como la existencia de espacios verdes cerca del ambiente habitual de las embarazadas, representa una diferencia en la conformación de los bebés, y especialmente de sus cerebros.

«El ambiente afecta de manera directa a la salud reproductiva, -ha comentado la jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología de BCNatal-Hospital Sant Joan de Déu, María Dolores Gómez,- a la capacidad de una mujer de quedarse embarazada, al hecho de tener complicaciones, que los niños tengan un desarrollo sexual adecuado y que puedan generar vida.»

La directora del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Sant Joan de Déu (del consorcio BCNatal), Elisa Llurba, ha matizado que creen que «la placenta es el punto clave entre la contaminación ambiental y el feto» y, por ello, cuando las embarazadas del estudio den a luz, analizaran las placentas para determinar la existencia de partículas externas en ella.

«Los obstetricistas creemos que es muy importante hacer una investigación en embarazadas, una investigación ambiental, integrar la salud ambiental en modelos de salud pública», ha apuntado Gómez.

María Dolores Gómez también ha explicado que, a partir de la información que recogerán con este estudio, las embarazadas podrán ser conscientes de los riegos de la contaminación ambiental y tomar sus propias decisiones.

Según Sunyer, la ciudad de Barcelona es ideal para el estudio, ya que algunas partes de la ciudad están expuestas a niveles de contaminación más altos de lo recomendado.

Las embarazadas que participaran en el estudio estarán distribuidas geográficamente por la ciudad de Barcelona y Espulgues del Llobregat, y tendrán entre 18 y 45 años.

Las mujeres serán contactadas desde el principio del embarazo para empezar su participación en el estudio a las 12 semanas de gestación, momento en el cual, durante 48 horas, deberán llevar una mochila con diversos dispositivos que medirán la contaminación atmosférica de las zonas exteriores e interiores de su ambiente, y la contaminación acústica.

En el tercer trimestre de embarazo, a las 32 semanas, las mujeres que participen en el proyecto deberán hacerse una ecografía para saber como está el bebé y observar la evolución del cerebro del feto y el desarrollo del sistema cardiovascular.

La estacionalidad es uno de los factores que puede afectar a los resultados del estudio, ya que la contaminación ambiental cambia en función de las estaciones, por ello las embarazadas deberán volver a llevar la mochila con los dispositivos que miden la contaminación durante el tercer trimestre de gestación. EFE

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