La vuelta al cole más incierta en Castilla y León

Mientras que los padres y los profesores muestran su miedo por llevar a sus hijos a los centros por riesgo a contagiarse, las administraciones tranquilizan a las familias garantizando la seguridad

Llegó el momento de que los niños vuelvan a las clases en Castilla y León. Con las mochilas cargadas de ilusión los más pequeños llegan a sus centros educativos con ganas de ver a sus compañeros, tras varios meses de no poder jugar con ellos por el Estado de Alarma que suspendió las clases por la pandemia provocada por la Covid-19. Han sido más de 175.000 los alumnos de Infantil y Primaria.

Con caras de sueño y tras pasar la pertinente revisión y control de temperatura por parte de los padres, los estudiantes se disponen a entrar en sus clases. Aunque a la puerta del colegio se encuentran con muchas novedades. La primera no entran todos de golpe como es habitual. La segunda no pueden salirse de las flechas donde indican donde están sus clases, y la tercera, y mucho más sorprendente para ellos, todos sus “amiguitos” van con mascarillas y muchos ni se reconocen.

Son algunas de las medidas que ha puesta en marcha la Junta de Castilla y León para garantizar la seguridad y evitar los contagios entre los más pequeños de la casa. De esta forma el Gobierno regional quiere lanzar un mensaje de tranquilidad a las familias, y aunque el contagio cero parece que es prácticamente imposible, de esta forma se quieren minimizar los positivos. Una tranquilidad que no es tal para muchos padres y profesores, que se acercan hasta el colegio con miedo a que se puedan producir brotes de la Covid-19.

“El mayor ámbito de seguridad posible”

La consejera de Sanidad, Verónica Casado, recalcó que la decisión de arrancar el curso escolar en las fechas previstas en Castilla y León, responde a “una apuesta por la Educación” del Gobierno regional. “Hay factores a favor y en contra, pero la educación es un derecho de nuestros niños y nosotros tenemos que hacer todo lo posible por que se haga en el mayor ámbito de seguridad posible”, defendió.

En ese sentido, explicó que “el compromiso más importante” para que la vuelta al colegio sea un éxito es que “niños y maestros, en caso de síntomas, permanezcan en casa y avisen a su centro de salud”.

“Limitar contactos es la única manera de intentar seguir conviviendo con el COVID. Nadie quiere el confinamiento, queremos poder compatibilizar nuestra vida lo más posible con la presencia del coronavirus. Entre todos seremos capaces de frenarlo”, alentó.

Casado explicó que todos los estudios internacionales sobre el regreso a las aulas subrayan en la necesidad de “reordenar los espacios físicos en las aulas y generalizar el uso de mascarilla, insistir en lavado de manos, reducir las aglomeraciones en accesos a colegios, tomar la temperatura y con más de 37,5 grados no acudir”.

En esta ocasión el número de alumnos en la enseñanza de régimen general se incrementa este año un 0,18 por ciento hasta llegar a los 347.575 alumnos, además de que se refuerza de manera notable el número de profesores, que crece en 1.105 como consecuencia tanto de la incidencia por el coronavirus como del incremento de escolarización, frente a los 132 que se sumaron el curso pasado.