El obispo de Ávila llama a los sacerdotes a no focalizar toda su acción pastoral en la pandemia

Gil Tamayo les anima a seguir con libertad su misión evangelizadora en esta crisis sanitaria con respeto a lo que digan los gobernantes y a que sean cercanos y estén atentos a las inquietudes de la gente

Con el final del verano, septiembre es el mes en el que arranca o se retoma prácticamente todo en la sociedad, desde el curso político, pasando por el económico y judicial hasta los colegios, institutos y universidades. También la Iglesia Católica en España tiene a este mes marcado en rojo en su calendario ante el comienzo de un nuevo curso pastoral en las diócesis, que viene marcado como todo lo demás por la crisis sanitaria, económica y social del coronavirus, que irrumpió en nuestras vidas hace ya más de medio año y que amenaza estos días con nuevas complicaciones ante el repunte de casos, brotes y confinamientos puntuales por todo el país.

Desde diócesis como la de Ávila que encabeza José María Gil Tamayo, que conoce de cerca la dureza de esta Covid puesto que ha pasado y superado la enfermedad en los momentos más duros de la pandemia, se quiere aprovechar este inicio de la acción pastoral en tierras abulenses para lanzar un mensaje de agradecimiento a los sacerdotes de la misma por su tarea en estos tiempos de coronavirus, pero también y sobre todo de optimismo, serenidad, entusiasmo y creatividad ante una situación tan compleja como la que se avecina este fin de año y el que viene en lo sanitario, económico, político y en lo social.

Pese a ello y a que la Covid lo ocupa todo, el prelado abulense y ex secretario general de la Conferencia Episcopal Española pide a sus presbíteros que no focalicen su acción pastoral exclusivamente la pandemia y sus consecuencias “como si el resto de dimensiones de la realidad hubieran dejado de existir”, advierte Gil Tamayo en una carta que ha enviado a los religiosos de su Diócesis.

“Todo se pasa en la vida, también las epidemias”, asegura el obispo de Ávila, quien recuerda que los pastores de la Iglesia están llamados a ser profetas de la primacía de Dios y dar respuesta a través de él a las “profundas” preguntas que la gente se hace cada día, y especialmente en estos tiempos.

En su misiva, José maría Gil Tamayo deja claro que no quiere polemizar con las autoridades sanitarias aunque esté en desacuerdo con algunas de las medidas que se han tomado para prevenir la expansión de la Covid, como la limitación de aforos en las iglesias y en los actos litúrgicos, y llama a los sacerdotes a obedecer a las autoridades y respetar sus decisiones aunque no se esté de acuerdo y puedan mostrar su perplejidad por ellas, “porque este es legítimo pero la desobediencia no”, escribe.

En este sentido, el prelado invita a los presbíteros a seguir con libertad su misión evangelizadora con respeto a las leyes y a que sigan siendo cercanos con la gente y estén “más atentos que nunca” para escuchar sus inquietudes, anhelos y necesidades.

“No podemos renunciar a esta nuetra misión evangelizadora”, insiste Gil Tamayo, al recordar que el Estado reconoce dicha libertad religiosa como derecho fundamental, que el culto litúrgico “no es una simple oferta cultural” ni la catequésis “una simple actividad extraescolar”.

Finalmente, el obispo de Ávila insiste en la necesidad de estar con los enfermos y necesitados en estos tiempos de pandemia y advierte que el ejercicio de la caridad con lo spobres “no puede limitarse a una mera asistencia de urgencia ante la ausencia de alimentos, ropa o dinero para pagar la luz o la calefacción”.