Castilla y León aprovecha la experiencia de los profesores jubilados

Educación abre por sexto curso consecutivo el procedimiento de selección para que sus docentes que ya no trabajan no universitarios puedan ser nombrados profesores honoríficos

La consejera de Educación, Rocío Lucas
La consejera de Educación, Rocío Lucas FOTO: Leticia Pérez Agencia ICAL

La Consejería de Educación de Castilla y León ha abierto por sexto curso consecutivo el procedimiento de selección para que sus docentes jubilados no universitarios puedan ser nombrados profesores honoríficos colaboradores y aprovechar su experiencia, sobre todo en actuaciones relacionadas con la formación de nuevos docentes.

Desde mañana y hasta el 30 de setiembre, los interesados presentar las solicitudes para esos nombramientos, que no suponen reconocimiento alguno de vinculación laboral con el centro ni devengarán retribución económica alguna, ni derecho a indemnización alguna por razón del servicio.

Fuentes de la Consejería de Educación han recordado que en el curso anterior fueron 67 los docentes jubilados los que colaboraron en esa iniciativa; y en un 83 por ciento los participantes calificaron de excelente o muy buena la colaboración, con un 82 por ciento de la red de formación que ha contado con esos apoyos que la califica con las mismas altas valoraciones.

Para poder acceder a esta convocatoria, que publica este lunes el Bocyl, los docentes deben haberse jubilado como funcionarios de carrera, haber trabajado en la Comunidad, no haber cumplido 70 años; con al menos 25 años en los cuerpos docentes no universitarios y que hayan destacado por algún reconocimiento docente, de innovación, investigación, formación permanente o gestión.

El nombramiento como profesor honorífico colaborador tiene vigencia para el curso académico 2022/2023, con un máximo de tres prorrogas. Las vías de colaboración de estos docentes pueden ser abiertas, y en estos casos los profesores pueden colaborar en una o varias de las líneas prioritarias, que son en innovación e investigación educativa, inclusión educativa y cambio metodológico, desarrollo de la competencia digital e integración didáctica de las TIC.

También en promoción de los procesos de internacionalización y desarrollo de la competencia lingüística y didáctica en lenguas extranjeras, fomento de la convivencia y valores de una vida saludable, y desarrollo científico en las diferentes áreas curriculares, ofreciendo su colaboración como docente experto.

El docente jubilado podrá solicitar hasta un máximo de tres líneas prioritarias, y hasta un máximo de tres provincias donde ofrecer su colaboración.

Otra vía, que es compatible con la anterior, es la de la colaboración concreta, en la que el docente jubilado solicita su nombramiento como profesor honorífico colaborador mediante la presentación de un proyecto de colaboración elaborado por él, para desarrollarlo en un centro docente concreto; y el proyecto debe estar preferentemente relacionado con materias o programas de inclusión educativa.

Hace cinco cursos, en el 2017-2018, la Administración educativa autonómica reguló la figura del profesor honorífico colaborador y el procedimiento para su nombramiento, en una iniciativa que ha ido ganando participantes con los años