Cultura

Ya se puede visitar la única cueva de Europa con estructuras de corales marinos

Este tesoro geológico abre al público en Semana Santa, los fines de semana de la primavera y todos los días del verano

Cueva de Llamazares
Cueva de Llamazares Ical Ical

Durante estos días de Semana Santa no todo son procesiones y ritos religiosos. España ofrece innumerables alternativas para los amantes de la naturaleza y el tiempo libre. Una de estas iniciativas es la visita de la única cueva de Europa con estructuras de corales marinos, lo que regala al visitante paredes tapizadas de formaciones de una belleza indescriptible y desconocida. Esta bella gruta, además tiene la peculiaridad que es la cueva más antigua de Castilla y León, que acaba de abrir sus puertas a los visitantes en una nueva temporada que permitirá que sus coraloides y la fluoresencia de sus formaciones podrá disfrutarse durante todos los días de La Pasión, los fines de semana de primera y todos los días del verano, aunque hay que realizar una reserva anticipada.

Se trata de uno de los tesoros geológicos de nuestro país, y que su belleza deslumbra a todo el mundo que se adentra en este paraíso de colorido. Se trata de la Cueva de Llamazares, situada en la provincia de León, junto al pueblo de Llamazares, municipio de Valdelugueros y a 57 kilómetros de la capital leonesa.

La gruta se encuentra en la comarca y reserva de los Argüellos, en lo alto del valle, en el pico Coribos, y se llega a la cueva tras un sendero de 1 kilómetro de longitud de dificultad media que permite observar de forma panorámica el valle que desciende hacia Lugueros y el hayedo que une el pueblo de Llamazares con la vecina localidad de Redilluera. El pico Bodón, al otro lado del valle, domina la vista con 1.959 metros de altura.

La cueva, localizada a 1.475 metros de altura, tiene forma de H aunque solo es visitable un camino, que recorre 700 metros hasta internarse en la montaña donde la cueva no permite avanzar sin el uso de material especializado. El centro de recepción es punto de venta de las entradas y punto de inicio de la brece ascensión hasta la entrada de la cueva.

El agua de lluvia que las nubes descargan en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica y que antes o después terminarán en el cauce del mítico río Curueño, han creado, tras miles de años de incesante labor, una impresionante sucesión de galerías y cavernas en las que proliferan formaciones kársticas imposibles y donde destacan, por su abundancia y espectacularidad, las formaciones coraliformes, auténticas rarezas muy poco habituales en este tipo de grutas.

 

La gruta de la montaña leonesa ha despertado el interés de grandes expertos de la espeleología, que han desarrollado una serie de estudios que han permitido descubrir algunos de sus secretos. Uno de ellos es la aparición de espeleotemas, es decir, estructuras formadas por la deposición de minerales del agua, de más de 650.000 años.

La cueva de Llamazares se originó en el Alto Curueño incluso antes de las últimas glaciaciones que modelaron el actual paisaje de la Cordillera Cantábrica, cuando los valles no eran tan profundos como hoy en día. Por tanto, el interés científico de esta cavidad es muy elevado, ya que en ella pueden haber quedado registrados los cambios climáticos y ambientales que afectaron a la provincia de León durante el Cuaternario.

 

Pero el estudio de esta cueva ha mostrado que no solo destaca por su edad y su naturaleza geológica única. En su interior también se ha producido el hallazgo de un yacimiento prehistórico de especial interés para descifrar el pasado de los ecosistemas del norte de la Península Ibérica durante el Mesolítico (entre los 10.000 y 5.000 años antes de Cristo), así como de la relación que mantenían las poblaciones humanas con el medio natural en el que habitaban. En la gruta también se han localizado elementos esqueléticos de diversos mamíferos pequeños, reptiles y aves, así como numerosos huesos de osos y otros animales, que presentan marcas de haber sido aprovechados por humanos y grandes carnívoros.

Para ofrecer más transparencia sobre la cueva se organizan una serie de visitas guiadas, en las que se explican los procesos de formación de galerías, estalactitas, coladas y demás formaciones que se encuentra el visitante. El recorrido subterráneo, junto con la ambientación creada por la iluminación, resultan en una experiencia sensorial única donde descubrir, en cada rincón, enormes estalactitas que penden de los techos o formaciones coraliformes tapizando las paredes de las galerías. Esta iniciativa supone una experiencia enriquecedora en diversos ámbitos del conocimiento, lo que la convierte en una visita obligada para niños y niñas en edad escolar. La función pedagógica comienza incluso antes de entrar en la cueva, ya que el sendero de acceso a la misma está jalonado de varios hitos con interesante información sobre la fauna, flora, geología, tradiciones culturales y hechos históricos acaecidos en la zona.

La Cueva Llamazares se ubica en el hermoso entorno natural y cultural de los Argüellos, en el que abundan tesoros naturales reconocidos como las Hoces de Vegacervera, la Cueva de Valporquero, las Hoces de Valdeteja o la cascada de Nocedo. La gastronomía es otro valor añadido que enriquecerá cualquier visita, pues la zona goza de buenas carnes de caza, riquísimos embutidos curados al aíre de la montaña, cecina de chivo, quesos y dulces tradicionales.

 

La comarca es un paraíso para los amantes de la aventura y del turismo de naturaleza y montaña. Cuenta con un sinfín de rutas de senderismo, vías de escalada y, en temporada invernal, posibilidad de practicar el esquí alpino, de travesía y raquetas de nieve.