Nissan Barcelona: más de 25.000 trabajadores en el abismo

La compañía japonesa anuncia su nuevo plan de reestructuración mundial, que pasa por el cierre de la planta barcelonesa

Los trabajadores de Nissan llevan la protesta ante el consulado de Japón
Los trabajadores de Nissan en Barcelona han llevado este miércoles su protesta ante la sede de la Unión Europea y el consulado de Japón en la capital catalana en el marco de las movilizaciones que realizan para reivindicar el futuro de la planta y evitar su cierre. FOTO: Alejandro García EFE

Nissan Barcelona ha recibido esta mañana la peor de las noticias. En plena crisis económica y social derivada de la pandemia de coronavirus, las tres plantas catalanas -Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca- deberán cerrar sus puertas después de que la matriz japonesa lo comunicara al Gobierno dentro de su nuevo plan de reestructuración mundial para este año con previsibles ajustes de personal y producción. Se confirma así el cierre del centro barcelonés, una filial que da empleo a 3.000 personas directas y a 25.000 indirectas, entre empresas proveedoras y distribuidoras afectadas.

Dos noticias hasta la confirmación del cierre habían encendido ya todas las alarmas: primero, la publicación por parte del diario nipón ‘Nikkei’ de que la compañía japonesa tenía intención de cerrar sus instalaciones en Barcelona; y, segundo, el anuncio por parte de Nissan, Renault y Mitsubishi de repartirse por zonas geográficas el mercado dejando el liderazgo europeo en manos de la firma gala. La falta de inversión crónica y los bajos niveles de productividad también se suman como causas.

En este sentido, la planta de Zona Franca concluyó 2019 produciendo al 25% de su capacidad: con una capacidad para fabricar 200.000 vehículos, ensambló solo 55.000. Unas cifras que ya empujaron a finales de año a presentar un Expediente de Regulación de Empleo para 600 trabajadores -planteaba prejubilaciones-.

Los malos augurios para la planta de la capital catalana en una situación tan delicada y excepcional como la actual obligaron al Gobierno y a la Generalitat a mover ficha y a presentar una propuesta de viabilidad a la matriz nipona. En este sentido, desde el Ejecutivo central apostaron por un plan de inversiones que contemplaba la adjudicación de un modelo eléctrico para la factoría de Barcelona.

El secretario general de Industria y Pyme, Raül Blanco, afirmó hace unos días que este proyecto tendría un coste de unos 300 millones de euros, lo que supone una cifra mucho menor de los 1.000 millones de euros que implicaría desmantelar la factoría, cuya plantilla está en huelga desde el pasado 4 de mayo -23 días seguidos- y la actividad en la factoría lleva paralizada desde el pasado 13 de marzo por falta de suministros debido a la crisis del coronavirus.

Sin embargo, también es cierto que la propia compañía nipona puede asumir ese coste porque prepara 4.500 millones de euros para afrontar esta reestructuración. La evolución de la empresa en los últimos años y la crisis del coronavirus amenazan con un recorte de hasta 20.000 puestos de trabajo a nivel global, según ha publicado recientemente la agencia de noticias japonesa “Kyodo”, cuando a mediados del año pasado la previsión era de 12.500.

En cualquier caso, la ministra de Industria, Reyes Maroto, confirmó en las últimas horas conversaciones a contrarreloj para tratar que Nissan permanezca en Barcelona. En una entrevista en Ràdio 4, Maroto señaló que la dirección de la multinacional no había calculado el coste de abandonar los terrenos en los que se asienta la planta de Zona Franca, y que debe dejar en las mismas condiciones en las que se los encontraron, lo que podría haber hecho cambiar sus planteamientos.

Además del alto coste de la salida de la multinacional de Barcelona, que el Gobierno cifra en más de 1.000 millones de euros, el ministerio, junto a la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, puso sobre la mesa un plan que pone en valor el ecosistema industrial, el “know how” de la planta de Zona Franca, y el apoyo que dará la UE a la electrificación del sector de la automoción. La propia Ada Colau en una visita a los trabajadores en huelga de la planta de Montcada i Reixach recordó a Nissan el papel de Barcelona como capital de la movilidad sostenible a nivel europeo: “Barcelona y su área metropolitana apuestan por ser clave en la movilidad del futuro”. Intentos que han acabado cayendo en saco roto.

Nissan fabrica actualmente en la planta de Barcelona los Nissan Navara, NV200 y e-NV200 y el Renault Alaskan.