Vecinos de Llançà increpan y culpan del aumento de delitos a unos jóvenes “okupas”

Los Mossos escoltaron a los inquilinos hacia otro destino para evitar altercados mayores

Se vivieron momentos de tensión entre los vecinos, los "okupas" y los Mossos
Se vivieron momentos de tensión entre los vecinos, los "okupas" y los MossosLa Raz

En las últimas semanas se han producido diversos episodios muy parecidos en diversos puntos de la geografía catalana, como Mataró, Premià de Mar y, el pasado lunes, en Llançà. El nexo en común son las quejas de unos vecinos que denuncian un aumento de robos y de la inseguridad en general. Y también que culpan de todo ello a jóvenes inmigrantes, que suelen vivir en pisos “okupados”.

Concretamente, los casos de Premià de Mar y Llançà son casi idénticos. Concentraciones de vecinos, insultos, acusaciones y, en la localidad del Maresme, incluso pedradas. El final también fue el mismo en ambas ocasiones: los Mossos d’Esquadra escoltando hacia un destino desconocido a los jóvenes inmigrantes mientras seguían siendo increpados por los vecinos.

El último episodio ocurrió el lunes por la noche en Llançà, comarca del Alt Empordà. Por la tarde, un grupo de unos 150 vecinos se concentraron ante la sede del Ayuntamiento, para denunciar que, a su juicio, ha habido en la población un aumento de la inseguridad. Se quejan de que en las dos últimas semanas han habido robos nocturnos a domicilios, aprovechando que los inquilinos estaban durmiendo.

Más tarde, ya de noche, y después de pedir explicaciones al alcalde, un centenar de ellos se desplazaron hacia el piso “okupado”, donde increparon e insultaron a los inquilinos. Finalmente, los Mossos tuvieron que intervenir para trasladar a otro sitio a los jóvenes, antes de que se recrudeciera la situación.

Los Mossos han explicado que algunos de los vecinos portaban palos y que se vivieron momentos de tensión que requirieron la presencia de unidades de los ARRO en el lugar, aunque finalmente no se produjeron ni agresiones ni lanzamiento de objetos.

Estos episodios han llegado en la fase de desescalada de la pandemia, unos días más “relajados”, con mucha más gente en la calle y en todos los lugares, y que poco tiene que ver con las primeras semanas del estado de alarma. La misma conselleria de Interior ha reconocido más de una vez, en los últimos días, que la delincuencia ha crecido con el desconfinamiento, sobre todo lo referente a los robos violentos.

El alcalde de Llançà, Francesc Guisset, ha explicado a la agencia ACN que el Ayuntamiento ya había advertido desde hacía unos días a las autoridades que se podía llegar a esta situación, porque notaba la crispación creciente entre el vecindario ante la presencia de los jóvenes ocupas. De hecho, ha explicado que los cuerpos policiales están trabajando “duro” en el tema, si bien, si se tienen en cuenta las estadísticas no se ha constantado un aumento exponencial de los delitos.

Sí es cierto que en las últimas dos semanas se han registrado varios robos en el interior de domicilios mientras los residentes dormían, y esto ha sido el detonante de esta situación, a juicio de Guisset. Según el alcalde, el colectivo de jóvenes que el vecindario señala es responsable al menos de una parte de los delitos, y es también responsable del “efecto llamada” por el que otras personas con intención de delinquir llegan al pueblo a bordo del tren, aprovechando la facilidad de comunicación con este medio de transporte.