El riesgo de rebrote en Barcelona y Lleida baja tras las restricciones

Las medidas estabilizan el crecimiento de los casos, aunque los próximos días son clave. Salud estrena modelo para controlar la pandemia, decretará el confinamiento total si hay riesgo de colapsar las UCI

Las restricciones que ordenó el Govern de la Generalitat en Lleida, Barcelona y otros trece municipios del área metropolitana para contener la transmisión de la covid empiezan a tener efectos en algunos territorios. Cataluña suma hoy ocho días de descenso de la incidencia acumulada. La famosa “R”, que indica la velocidad con la que se propaga la enfermedad, es decir, el número de personas al que cada individuo contagioso transmite el virus ha bajado a “R” 1. Para ir bien, se ha de situar por debajo de 1. Lleida, que mañana pone fin a las restricciones más drásticas, ha conseguido el objetivo y Barcelona, que cuando implantó las primeras restricciones ahora hace diez días tenía una R de 2,5-3, a día de hoy tiene una R de 1. Lo que más preocupa ahora son algunos municipios del Baix Llobregat como L’Hospitalet de Llobregat, que no logra contener los contagios, además de Cornellà y Castelldefels, donde se han disparado los positivos. Y que un exceso de vida social dé al traste con tantos esfuerzos. La incidencia acumulada de casos, por si sola, no implica el cierre de un territorio, de la misma manera que no determina que se levanten las restricciones. Los próximos diez días siguen siendo claves para evitar que la curva se dispare y se tengan que imponer medidas más drásticas.

En las comarcas de Girona, la incidencia acumulada es baja. El traslado a segundas residencias, por ahora, no se ha traducido en brotes, la “R” está alrededor de 1. Y en el resto del territorio la incidencia es baja, sólo en Terres de l’Ebre hay un brote localizado en una empresa del municipio de Amposta. Mientras que en la zona de Reus, hay una zona de rebrotes esporádicos y casos controlados.

Estos datos no son sinónimo de relajación. “La situación epidemiológica ha mejorado, pero no es buena”, ha advertido el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimón en la presentación del nuevo “Plan de control de la transmisión de la COVID-19 en Cataluña” . Y la prueba es que la Generalitat ha reforzado las restricciones. Además de echar el cierre al ocio nocturno oficial -discotecas y salsas de baile- y de limitar la hora de apertura de los bares a medianoche, se prohíbe también el botellón. Como de poco sirvió que Argimón pidiera a los jóvenes con buenas palabras que evitaran reunirse para beber alcohol en la vida pública, los Mossos d’Esquadra entrarán en acción y multarán. Se podrán poner sanciones de 3.000 hasta 15.000 euros.

Argimón no ha perdido la ocasión de mostrar con hechos que no han hecho caso a sus indicaciones. Con el tono didáctico que le caracteriza y sin levantar la voz, censuró la fiesta en la calle para celebrar el ascenso del Sabadell a segunda división.

Nuevo modelo para controlar el virus

Estas no son las únicas medidas para allanar la curva. La consellera de Salud, Alba Vergés, ha reaparecido esta tarde ante las cámaras, tras una semana en un segundo plano, para presentar el nuevo modelo para controlar la pandemia, que quiere buscar el equilibrio entre salud, economía, educación y bienestar social. “Nuestro objetivo es disminuir la transmisión del virus y romper las cadenas de contagio con el máximo de respeto hacia la recuperación de las dinámicas del país”, ha constatado.

Después de fallar en el testeo y rastreo de los contactos, que ha llevado a parte del territorio catalán a enfrentarse a una segunda oleada de la covid antes de lo previsto, Salud ha reordenado su departamento y estrena sistema de control epidemiológico. Según los datos epidemiológicos -evolución de los contagios y riesgo de transmisión comunitaria- y su repercusión en el sistema sanitario, este nuevo sistema divide en cinco niveles el riesgo. Cada nivel tiene asignado un color que ayudará a medir la situación en cada territorio. El objetivo es lograr el nivel 0, de color verde, no tener casos en los últimos 14 días. El nivel 1, de color blanco, refleja casos esporádicos vinculados a casos importados. El nivel 2, en amarillo, avisa de brotes controlados o casos esporádicos limitados, es el caso del área metropolitana norte o de Tarragona, que tiene casos controlados en Reus. El nivel 3, de naranja, advierte de brotes complejos o transmisión comunitaria sin impacto asistencial hospitalario relevante. Es el color que ahora tendría Barcelona y su conurbación. El nivel 4, en rojo, avisa de transmisión comunitaria no controlada con impacto asistencial relevante. Es la situación en la que se encuentra Lleida, pese a que ha logrado doblegar la curva, porque tiene 21 personas ingresadas en la UCI y el hospital Arnau de Vilanova no tiene mayor capacidad. Y el nivel 5, en negro, es el escenario a evitar, volver a los peores días de marzo con transmisión comunitaria no controlada con riesgo de superación de capacidades asistenciales. Cada color, va acompañada de medidas para revertir los contagios. Se empiezan a implantar con el nivel 2, con refuerzos para trazar los contagios o medidas de protección colectivas. Las más drásticas, con el nivel 5, hablan de confinamiento domiciliario y valoración de confinamiento perimetral.

El objetivo de confinar es evitar contagios porque se ha llegado a una situación en la que no se puede dar respuesta con otras medidas. Pero la idea, ha subrayado Argimón, es no llegar a este escenario.

Más PCR y más rastreadores

Para conseguir pintar todo el territorio de verde se han reforzado los intrumentos de control. Desde el 11 de mayo se han hecho 500.000 PCR y en las dos últimas semanas se ha pasado de 42.000 a 72.000 pruebas semanales. Se ha reforzado el equipo de rastreadores con 568 gestores COVID que ya están trabajando en la atención primaria para descargar trabajo a los médicos de familias con la búsqueda de los contactos. Con este resfuerzo, Salud presume de haber localizado el día de ayer 1.600 contactos. La media por cada caso fue de 4,3. Hace una semana, la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica denunciaba que Cataluña está a la cola de las Comunidades Autónomas capaces de detectar a los contactos de sus casos positivos. Se le escapaba el 75% de los contactos, sólo era capaz de detectar una media de dos contactos por infectado, lejos de la veintena de Canarias.

El sistema también se ha dotado de cribado específicos para empresas, se han contratado técnicos de laboratorio y enfermeras para hacer las pruebas PCR y los profesionales dedicados al rastreo telefónico de contactos ahora parten de 928 hasta 2.000. Se suman más o menos según la situación requiera.

Más Epis y camas UCI

Además, para los próximos cuatro meses se han dotado de 38 millones de mascarillas quirúrgicas; 7 millones de mascarillas FFp2 y FFp3; 6,4 millones de batas y 60 millones de guantes. De cara a otoño, el sistema sanitario cuenta con 930 camas de críticos ampliables a 2.030 y 720 respiradores invasivos de reserva estratégica.