Torra comparecerá hoy en el Parlament en un pleno extraordinario y monográfico tras el aval de Torrent

El presidente de la cámara ha convocado la sesión a las 15.00 horas y cada grupo podrá presentar una propuesta de resolución. El PSC anuncia que no participará y el PP no votará los textos

El ya ex president de la Generalitat, Quim Torra, volverá al Parlament hoy mismo en un pleno extraordinario precisamente para abordar su inhabilitación en una sesión inaudita en la política catalana. Así lo ha decidido la Mesa después de admitir una propuesta de comparecencia de JxCat y Esquerra, aunque la convocatoria en un inicio estaba pendiente de una condición: la publicación del cese de Torra en el BOE por parte del Gobierno. Sin embargo, Roger Torrent finalmente ha fijado la sesión a las 15.00 horas con un discurso inicial de Torra, la intervención de los grupos y la presentación y votación de propuestas de resolución, otra de las incógnitas que había.

La Junta de Portavoces ha acordado celebrar el pleno hoy por la tarde en la reunión de este martes, después de que la Mesa del Parlament admitiera a trámite la petición con el voto favorable de postconvergentes y republicanos, y en contra de Cs y el PSC-Units, que consideran que Torra no debería poder comparecer. En la solicitud del pleno, se invitaba a Torra a comparecer por su “significación institucional”, ya que el reglamento de la Cámara contempla que se invite a personalidades en el pleno independientemente de que no tengan un cargo concreto.

En concreto, JxCat y ERC se acogen al artículo 201.2 del reglamento de la cámara, que establece que “se puede invitar a comparecer e intervenir en el Pleno personalidades relevantes por su significación institucional, política, social, científica o cultural”, si así lo acuerda la Junta de Portavoces a petición de dos grupos. Cs y el PSC han defendido que esto se utiliza para que comparezcan entidades pero no un expresidente.

De hecho, esta vuelta de Torra a la cámara apenas dos días después de ser inhabilitado ha provocado las críticas de la oposición hasta el punto de que los socialistas han anunciado que no participarán en la sesión. “El grupo que presido no acepta la manipulación y la instrumentalización de la institución -el Parlament-, y no participará en una función parlamentaria que, a nuestro juicio, no será otra cosa que una escenificación partidista”, ha dicho Miquel Iceta en rueda de prensa. Aún así, ha explicado que en principio sí que está previsto que asista el representante del partido socialista en la Mesa del Parlament, David Pérez: “Nuestra idea es que el representante a la Mesa esté”.

Por su parte, desde Ciudadanos también han censurado la convocatoria de esta sesión extraordinaria, aunque sí que estarán en el hemiciclo para “defender, una vez más, la dignidad de todos los catalanes ante aquellos que solo quieren seguir hablando del ‘procés’”, ha zanjado su líder Carlos Carrizosa.

Y el PP acudirá al pleno de despedida al ya expresidente Quim Torra en el Parlament, pero no participará en las votaciones, según han explicado a Efe fuentes populares. Estas mismas fuentes han asegurado que participarán porque quieren que se oiga “la voz de quienes defienden la ley, la democracia y la convivencia”, pero no votarán resoluciones “sobre un inhabilitado por la justicia”.

Activar el reloj electoral

En la reunión de la Mesa también se ha abordado el informe de los letrados emitido el lunes sobre los pasos a seguir tras la inhabilitación de Torra. El documento establece que, tras la publicación del cese de Torra en el Diari Oficial de la Generalitat (Dogc) -aún pendiente del BOE- se abre un plazo de 10 días hábiles para que Torrent haga las consultas con los grupos para ver si hay algún candidato con opciones de ser investido.

El informe concluye que, si Torrent considera que no hay ningún candidato con “posibilidades reales” para conseguir los apoyos para ser investidos, debe hacer un acto equivalente a una investidura fallida para activar el reloj de las elecciones. Para este acto no sería necesario convocar un pleno y podría llevarse a cabo a través de una publicación en el Boletín Oficial del Parlament (Bopc) en la que constate “la falta de un candidato viable”.

A partir de entonces, los tempos parecen claros: empezaría a correr el plazo de dos meses antes de la disolución automática del Parlament y la convocatoria automática de elecciones, que se celebrarían 54 días después.