La actividad física por la mañana tiene más beneficios contra el cáncer

Estaría relacionado con un ajuste a los ritmos circadianos: cenar tarde o exponerse a la luz de noche puede aumentar el riesgo a enfermar

Hace cuatro días, un estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) señalaba que media hora de ejercicio al día reduce un 16% el riesgo de muerte, que multiplicar por cuatro esta cifra maximiza el beneficio, pero por encima de las dos horas diarias no hay más réditos. Ese estudio se preguntaba cuál es la cantidad de actividad física mínima y máxima para optimizar los beneficios para la salud. Ahora, un estudio publicado en la revista “Internacional Journal of Cancer”, responde cuándo es mejor hacer ejercicio. Y tras analizar a 2.795 personas concluye que por la mañana se obtienen más beneficios contra el cáncer. Concretamente, para reducir el riesgo de cáncer de mama y de próstata es aconsejable hacer ejercicio entre las 8.00 y las 10.00 horas de la mañana. Aunque en el caso de los hombres, también hay réditos si la actividad se hace entre las 19.00 y las 23.00 horas. ¿Por qué? La respuesta está en los ritmos circadianos, el reloj biológico que tienen todos los seres vivos y que adapta el organismo a las horas del día o a las estaciones del año.

Una posible causa de cáncer es la disrupción circadiana, es decir, el desajuste entre los factores ambientales como las horas de luz y la ingesta de alimentos con nuestros ritmos internos. Hasta ahora, se sabía que la actividad física regular puede reducir el riesgo de sufrir cáncer. Pero este efecto protector puede ser más beneficioso si se realiza por la mañana, tal y como apunta este nuevo estudio coordinado por el Instituto de salud GLobal (ISGlobal), centro impulsado por “la Caixa”, junto al Departamento de Epidemiología de la Medical University of Vienna.

Según destaca Manolis Kogevinas, investigador y director científico de la distinción Severo Ocho de ISGlobal, coordinador del estudio, “la hora del día a la que se realiza la actividad física es un aspecto importante que puede potenciar su efectos protector sobre el riesgo de cáncer”. Para hacer este estudio se contó con 2.795 personas del estudio multicaso-control (MCC-Spain) en España. Los investigadores analizaron el efecto de la hora del día para realizar actividad física sobre el riesgo de padecer cáncer de mama y próstata porque contaban con estudios poblacionales de casos y controles. Se preguntaron si el efecto beneficioso de la actividad física más prolongada para reducir el riesgo de cáncer podría ser más fuerte si el ejercicio se hacía por la mañana. La pregunta surgió a partir de los resultados de otros estudio experimental que mostraba que la actividad física por la tarde y por la noche puede retrasar la producción de melatonina, una hormona producida principalmente por la noche y con propiedades anticancerígenas. Encontraron mayores beneficios cuando el ejercicio se practicaba entre las 8.00 y las 10.00. Los efectos diferían según los cronotipos, es decir, la preferencia por dormir o estar más activo en un momento determinado del día. Curiosamente, la actividad temprana protegía más a los cronotipos tardíos, personas que prefieren estar activas durante la noche. En cambio, no vieron diferencias en función de si el ejercicio era más o menos intenso.

De confirmarse estos resultado, Kogevinas dice que pueden mejorar las recomendaciones actuales de actividad física para prevención del cáncer. Aunque se confirmen o no, el coordinador del estudio subraya que “lo que está claro es que todo el mundo puede reducir su riesgo de cáncer haciendo actividad física moderada durante al menos 150 minutos a la semana”. O lo que es lo mismo, media hora al día.