La alerta del Hospital Clínic: “Estamos a tres semanas de revivir el pico de la primera ola”

El jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Clínic alerta de la situación y explica el protocolo COVID del centro ante la falta de personal

Un profesional del Hospital Clínic de Barcelona en la UCI del centro durante la primera oleada del coronavirus
Un profesional del Hospital Clínic de Barcelona en la UCI del centro durante la primera oleada del coronavirusNACHO DOCEREUTERS

Es real. «La situación es preocupante y los hospitales ya empiezan a vivir una situación de estrés», advierte el doctor Àlex Soriano, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona, donde la ocupación de pacientes COVID es ya del 25% y va creciendo. En la UCI la presión es más evidente, «este porcentaje aumenta hasta el 40%», señala. Estas cifras son un claro reflejo de cómo avanza la pandemia. Soriano cuenta que «nos encontramos a unas tres semanas vista del pico de la ola de marzo, que fue entre el 27 de marzo y primeros de abril».

En este contexto, hace ya algo más de una semana que se puso en marcha de nuevo el protocolo COVID en el Clínic, que implica la derivación de profesionales de otras áreas y especialidades a la atención de estos de pacientes con coronavirus.

¿Aplazar cirugías?

Soriano avisa de que si las circunstancias no cambian y la transmisión del virus sigue progresando, en breve, «la actividad de los pacientes no COVID se va a ver afectada». «Es una cuestión de balanza», dice. «En situación normal, los hospitales están llenos y ahora disponemos de un 25% menos de camas para los enfermos no COVID, pero esas otras patologías siguen existiendo», constata. El doctor Soriano lamenta que «estábamos empezando a recuperar la actividad perdida hasta junio y ahora se vuelve a romper esa tendencia». «Por el momento, no hemos tenido que aplazar cirugías por falta de disponibilidad de camas, pero si la curva epidemiológica sigue creciendo, se tendrá que tomar la decisión», avanza el doctor.

«En Urgencias, aunque a día de hoy aún ingresamos a todos los pacientes que lo requieren, ya se nota una mayor presión a la hora de encontrar camas», admite. «La capacidad de ingresar pacientes es la que es y si hay un mayor porcentaje de pacientes con COVID, el que no puede entrar, no puede entrar», explica el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Clínic. La telemedicina, que vino para quedarse tras la primera ola, se ha mantenido en los últimos meses y ahora se vuelve a potenciar.

Soriano repite el mantra que han hecho suyo las autoridades sanitarias desde el inicio de la pandemia, mascarilla, higiene y distancia social. Insiste en la importancia de reducir al máximo los contactos sociales. «Sabemos que cuanto menos contacto social, menos COVID», recuerda y advierte de que «dependiendo de los que pase en los próximos 15 días, después de la puesta en marcha de nuevas medidas restrictivas, veremos si son necesarias otras decisiones». Hace doce días ya que se cerraron bares y restaurantes, esta semana ha entrado en vigor el toque de queda entre las 22.00 y las 6.00 horas y ahora el Govern plantea un confinamiento el fin de semana.

Faltan enfermeras

En cualquier caso, el doctor señala que «aunque aún no sabemos todo acerca del virus, ahora tenemos las cosas más claras que al inicio de la pandemia». «Sobre todo, sabemos qué podemos esperar del enfermo y sabemos que algunas terapias funcionan mejor cuanto antes se ponen en marcha, es decir que los protocolos no están cerrados pero entendemos mejor, por ejemplo, cuándo puede un paciente COVID marcharse a casa», comenta Soriano. Aunque ahora saben que además de antivirales, los pacientes graves se benefician de antiinflamatorios y anticoagulantes, que la hidroclorixiquina no funciona y el redemsivir puede mitigar la inflamación de los órganos, sigue faltando personal.

«Vamos bastante bien de material, pero desde el punto de vista del personal, la cosa está más complicada», alerta. «La gente está cansada y volver a visualizar la situación que ya se vivió hace unos meses es duro», constata para a continuación avisar de que «además cuesta encontrar personal porque, por ejemplo, hay carencia de enfermería, y esa quizá sería la parcela más débil ahora».