Echenique desata la indignación de los defensores del castellano en la educación en Cataluña

Acusan al portavoz de Podemos de “manipular” datos para defender la “Ley Celaá”

El portavoz de Unidas Podemos (UP) en el Congreso de los Diputados, Pablo Echenique, durante una sesión plenaria.EUROPA PRESS/R.Rubio.POOL Europa Press

La permanente complicidad de Podemos con el nacionalismo catalán ha vuelto a tener esta semana una muestra más. El partido morado ha pactado -junto al PSOE- con Esquerra para retirar el castellano como lengua vehicular de la educación en Cataluña y su portavoz, Pablo Echenique, ha salido en defensa, aunque ha desatado la indignación de los defensores del castellano por “manipular” datos.

En varios mensajes a través de las redes sociales, Echenique sostiene que “lo de que el español sea ‘lengua vehicular’ se lo inventa el PP en la LOMCE (la Ley Wert)", en referencia a la ley educativa aprobada en 2013 bajo el Gobierno de Mariano Rajoy. Según recalca, “lo saca adelante con el rodillo de la mayoría absoluta, sin hablar con la comunidad educativa" y recuerda que "ninguna Ley anterior lo tenía, ni las del PSOE, ni las del PP”. A su juicio, por tanto, se regresa al mismo escenario que había con los gobiernos de Aznar o Zapatero y plantea: “¿el español estaba marginado y humillado en Cataluña? Parece ridículo afirmarlo”.

A continuación, defiende que la enmienda aprobada fruto del pacto con Esquerra protege la inmersión lingüística en Cataluña -es decir, protege el catalán-. “Un modelo que es el que mejor ha garantizado el conocimiento del castellano y del catalán en Cataluña. Todos los datos objetivos así lo demuestran”, afirma y pone, como fuente, datos del Ministerio de Educación que indican que el alumnado catalán ocupa el noveno puesto en conocimiento de castellano en el conjunto de toda España.

Si bien, ante este mensaje, salen al paso los defensores del castellano a mostrar su indignación ante lo que consideran que es una “mentira”. Así, una de las portavoces de Universitaris per la Convivència e Impulso Ciudadano -dos de las principales entidades constitucionalistas que defienden el bilingüismo en la escuela catalana-, Isabel Fernández Alonso, rebate de inmediato a Echenique. “La campaña propagandística es demoledora. No hay pruebas comunes. Es sencillamente imposible hacer esta comparación con rigor. Los nacionalistas no quieren pruebas comunes porque se vería que no es lo mismo recibir 2 horas que 20 por semana en español. Ya está bien de mentir”, contraargumenta, en alusión a que hay no ningún examen común que se haga a todos los españoles y permite medir realmente cuál es el nivel de los alumnos de cada comunidad.

Otro de los miembros de ambas entidades y Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona, Jorge Calero, va más allá y acusa a Echenique de “manipular” los datos. “Señor Echenique, no debería usted manipular así. No hay evaluaciones comunes que permitan comparar, con las mismas preguntas, las competencias de castellano. El dato que usted da es el de Acceso a la Universidad 2017 (pruebas diferentes en cada comunidad)”, sentencia.

También Ana Losada, portavoz de otra de las principales entidades favorables a estudiar en castellano en Cataluña (Asamblea por una Escuela Bilingüe), se pronuncia y se hace eco de un mensaje publicado por la asociación de profesores Plis Educación. “Hay planes educativos distintos, no hay evaluaciones nacionales, cada autonomía tiene evaluaciones propias y exámenes de selectividad distintos... y usted extrae de tal dispersión una conclusión: la inmersión en catalán favorece al castellano. ¿De verdad es usted científico?”, se preguntan.

Echenique, finalmente, reivindica en otro tweet que la nueva Ley Celaá “garantiza el conocimiento del castellano en todo el estado y también de las lenguas de cada territorio y blinda el modelo de inmersión lingüística en Cataluña, que se ha demostrado el mejor para la cohesión social y la igualdad de oportunidades”.

Fernández Alonso sale al paso de nuevo ante lo que considera que es “una falacia”. “La cohesión social solo se logra respetando los derechos lingüísticos de todos. No imponiendo un sistema de inmersión lingüística obligatoria para los catellanohablantes. Tiene tela decir que en Cataluña hay cohesión social”, remarca la también profesora titular de comunicación en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Calero también se muestra crítica con la afirmación de Echenique. “Hablar de ‘cohesión social’ en Cataluña es como hablar de los buenos modales de Torrente”, asegura.