ERC se levanta de la reunión que concreta cómo será la desescalada por las filtraciones

Reclama un pacto de lealtad a sus socios de Junts per Catalunya en el Govern. Bares y restaurantes podrían abrir ahora hasta las 21.00 horas y con las terrazas al 100% y no al 30% de su aforo

Aspecto de la carpa montada frente al CAP Passeig Sant Joan de Barcelona para realizar PCR, este martes, cuando la velocidad de propagación del virus (Rt) ha vuelto a bajar otras dos centésimas en Cataluña y se ha situado en 0,76, aunque se han diagnosticado 2.051 nuevos contagios, se han notificado otros 68 fallecimientos por covid y han aumentado en 33 los pacientes graves que están en la UCI.EFE/Enric FontcubertaEnric FontcubertaEFE

Esta semana, la consellera de Salut, Alba Vergés, había prometido trabajar un plan de desescalada con los sectores afectados por las restricciones. Pero antes de reunirse con nadie, ayer se filtró a los medios de comunicación un borrador que irritó a restauradores, empresarios del sector de la Cultura y a miembros del mismo Govern. La precampaña se ha instaurado en el Ejecutivo, donde los socios -ERC y JxCAT- están jugando con los medios de comunicación para construir un relato en plena precampaña. Hay discrepancias entre departamentos -Empresa y Salut- sobre cómo arrancar la reapertura, pero en vez de solventarlas a puerta cerrada, se ha filtrado un primer borrador para que los sectores afectados presionen.

Sergio Delgado, subdirector general de Programes de Protecció Civil expresaba así en su cuenta de Twitter que la filtración falta al respeto a los técnicos y al trabajo que hacen “desde hace meses”, a la ciudadanía, que merece “certezas y no rumores”, a las actividades económicas “afectadas por esta enorme crisis” y a las instituciones públicas.

Tras este toque de atención este miércoles han seguido las filtraciones. La emisora Rac1 ha avanzado que el Govern habría modificado el plan de reapertura en una reunión extraordinaria ayer por la noche. La principal novedad es que la restauración podría abrir a partir del lunes hasta las 21.00 horas y con las terrazas al 100% y no al 30% como se había previsto.

Pero tan pronto como se avanzaba esta información, llegaba otra: ERC abandona las reuniones donde se deciden cómo será la reapertura a partir del día 23 de noviembre. Los republicanos están al frente de la conselleria de Salut, la que ha mostrado más indignación con estas informaciones. Pero este documento se prepara en el marco del Procicat, el órgano del Govern que gestiona la pandemia y en el que participan más departamentos, tanto de ERC como de Junts per Catalunya.

El tema de las filtraciones está teniendo protagonismo en el pleno de hoy. Ciudadanos ha preguntado qué está pasando y la respuesta que ha obtenido es una petición de respeto hacia los sectores afectados por parte de los políticos y los medios de comunicación. Pere Aragonés, vicepresidente del Govern, de ERC, y ahora presidente en funciones, ha dicho que suscribe las citadas palabras del subdirector general de Programes de Protecció Civil y que en el Ejecutivo no harán rueda de prensa hasta tener el documento definitivo. La portavoz del Govern, Meritxell Budó, avanzó ayer, antes de la polémica, que estaría hoy.

ERC ha pedido que paren las filtraciones y haya un pacto de lealtad. Pero los mismos republicanos han llamado a Rac1 para avisar de que se levantaba de la reunión hasta que no se paren las filtraciones. Una información que también han avanzado la SER y Catalunya Ràdio. Todo un vodevil en tiempos de pandemia que no merecen las actividades económicas que están sufriendo las restricciones.

Navidad con toque de queda y encuentros de hasta 10 personas

El borrador filtrado ayer hablaba de que Cataluña empezará la desescalada el próximo lunes, 40 días después de que bares y restaurantes tuvieran que bajar por completo la persiana –salvo el servicio para llevar–, los comercios sufrieran una reducción importante de su aforo y los gimnasios, cines y teatros se vieran obligados a cerrar. Doblegada en parte la curva de la segunda oleada del coronavirus, el Govern ultima una reapertura de mínimos –aún puede haber cambios– con los bares al 30% % en el interior y al cien por cien en las terrazas y hasta las 21:00 horas, el sector cultural al 50% con un máximo de 600 personas y el deporte permitido al aire libre a partir del lunes. Eso sí, según la hoja de ruta del Govern, el toque de queda y el cierre perimetral se mantendrían «sine die», incluso más allá de las fiestas navideñas.

Estos son los principales titulares de una desescalada en cuatro fases, que empezará el 23 de noviembre –este lunes– y no terminaría hasta mediados de enero, en pleno invierno y cuando sólo quede un mes para las elecciones. Así se desprende del borrador con el que trabaja el Ejecutivo y que el Procicat, el comité técnico que gestiona la pandemia, deberá aprobar entre hoy y mañana, aunque puede haber modificaciones. De momento, el plan ha enervado al sector de la restauración, que asegura que había pactado con Empresa (JxCat) la reapertura al 50 % y hasta las 23:00 horas y ha dejado al descubierto de nuevo las discrepancias entre socios en el Ejecutivo, con ERC al frente de Salud.

En esta primera fase, se mantendrá el cupo máximo de seis personas para los encuentros, el confinamiento municipal de fin de semana, además del perimetral de toda Cataluña y el toque de queda desde las 22:00 horas. También las restricciones al comercio de un 30% del aforo y máximo 800 metros cuadrados de superficie.

La segunda fase estaría prevista en medio del puente de la Purísima –el 7 de diciembre– y aportaría varias novedades si se acaba aprobando e impulsando según lo previsto: la restauración podría abrir al 50% igual que el comercio, los gimnasios también levantarán la persiana y el confinamiento de fin de semana pasaría a ser comarcal. Es decir, una persona podrá desplazarse los sábados y domingos a municipios sólo de su entorno. Una medida estratégica, en medio de dos días festivos y coincidiendo con el pistoletazo de salida de la campaña navideña.

De hecho, Cataluña entraría en la tercera fase justo a las puertas de la Navidad, en concreto el próximo día 21 de diciembre. Entonces, el horario de la restauración se ampliaría hasta las 21.00 horas, una restricción que limitaría por completo las cenas de Navidad. También abrirían los centros comerciales, las reuniones podrían ser de hasta 10 personas –clave para las comidas y cenas durante las fiestas–y el aforo de los actos religiosos sería del 50% con un máximo de 500 personas. En la cuarta –4 de enero, justo para Reyes–, quedaría eliminado el confinamiento de fin de semana, que en las navidades sería por áreas de salud.