La petición de un niño de más clases en castellano multiplica la demanda de bilingüismo en Cataluña

El caso del alumno de una escuela de Canet de Mar, que ha pedido más horas lectivas en español, ha animado a muchos padres a seguirle

La campaña de acoso del independentismo contra el niño de un aula de P5 de una escuela de Canet de Mar (Barcelona) que ha pedido más clases en castellano ha desatado una importante movilización del constitucionalismo y puede convertirse en un símbolo que anime a más padres a seguir los mismos derroteros. De hecho, así está ocurriendo ya, tal y como explica Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), entidad de referencia en Cataluña en defensa del castellano que gestiona todo este tipo de demandas de familias: «Desde la semana pasada, ha habido más peticiones de bilingüismo».

«En una semana hemos recibido las mismas peticiones que recibimos en un mes», señala Losada, que cree que toda la ira que ha despertado este caso en el independentismo «va a animar a más padres», aunque también reconoce que haya gente a la que le puede causar el «efecto contrario». «Hay menos miedo que hace cinco años», señala. Y lo cierto es que, con una creciente movilización en Cataluña, el constitucionalismo está pudiendo plantar cara cada vez con más fuerza al independentismo, que, hasta hace poco, había monopolizado la calle y hegemonizado el discurso.

Este caso de Canet de Mar así lo ha reflejado: un grupo de padres contrarios al castellano en la escuela se organizó la semana pasada, abrió una cuenta de Twitter y empezó a estudiar medidas y generar un clima contrario a la familia que ha pedido más clases en español, hasta el punto de que ha habido amenazas (algunos separatistas radicales han llamado a ir a apedrear la vivienda de la familia) y linchamientos en las redes sociales (Albert Donaire, mosso y conocido activista independentista, ha pedido dejar «solo» al niño en las clases de castellano). Sin embargo, el niño y su familia, lejos de quedarse solos ante el tsunami separatista, ha hallado un amplio respaldo del constitucionalismo, que ha convertido el «hashtag» «YoApoyoALaFamilia» en Twitter en «Trending Topic» con comentarios de apoyo.

Esta familia ha reclamado un 50% de horas lectivas en castellano para el aula de su hijo que va a P5 y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha ordenado, de momento, un 25%, que se empezará a aplicar desde este jueves, aunque el grupo de padres que lo rechaza está planteando acciones para impedirlo. De entrada, han iniciado una recogida de firmas para hacer presión y exigir a la Generalitat que haga lo necesario para blindar el monolingüismo en catalán y, algunos de ellos, contemplan no llevar a sus hijos a las clases de castellano. No obstante, Losada también matiza que este grupo es «muy minoritario» a pesar del ruido que ha causado.

El sistema educativo catalán se rige por el modelo de inmersión lingüística (único en Europa) desde que lo desplegara Jordi Pujol en los años 80, donde el catalán se ha convertido en lengua vehicular y el castellano solo se da en la asignatura de Lengua, algo que muchos padres y entidades como AEB e Impulso Ciudadano están intentando cambiar en una larga pugna que llevan librando desde hace años en los tribunales y que ahora empieza a dar resultados: principalmente, con la sentencia del TSJC de diciembre de 2020 que obliga a todas las escuelas a impartir al menos el 25% de asignaturas en castellano.

Pero mientras llega la aplicación de esa resolución judicial de alcance general a todo el sistema educativo (se deberá de aplicar en dos meses, a finales de enero), otras muchas familias han conseguido que ese 25% se vaya aplicando a pequeña escala (en el aula de sus hijos), como ha ocurrido en Canet de Mar. El independentismo dirigirá este jueves todos sus ojos a esta población costera de la comarca de El Maresme: se ha movilizado y, hasta allí, se desplazará también el conseller de Educación, Josep González-Cambray, para arropar al grupo de padres contrarios al 25%. «Que vaya el conseller es una vergüenza porque va a obstruir la aplicación de las medidas cautelares cuando el 22 de noviembre remitió al propio TSJC qué medidas tomarían para que se cumpliera la orden. Ahora hace un papelito», expone Losada, que revela la doble cara del Govern: por un lado, cumple con la Justicia y, por otro, trata de contentar a sus bases independentistas.

Mientras el independentismo se movilizará frente a la escuela, la propia familia del niño ha pedido al constitucionalismo que no se acerque a la escuela para dar una apariencia de «máxima normalidad». Lo ha pedido a través de la AEB (para evitar revelar su identidad), que es quien se encarga de defender a todas las familias que piden más clases de castellano en las aulas de Cataluña. De esta manera, ni los partidos ni las principales entidades constitucionalistas tienen previsto desplazarse hasta allí. No obstante, Losada también critica que el Gobierno no se haya puesto en contacto con la familia, mientras que los partidos constitucionalistas (PSC, Vox, Ciudadanos y PP) han trasladado, a través de la AEB, todo su apoyo a la familia.

En cualquier caso, el constitucionalismo ha conseguido derribar la presión social que ejercía el independentismo hasta hace no mucho que impedía a muchas familias pedir más castellano en las aulas. «Esto ha sido un movimiento que ha ido creciendo poco a poco», relata Losada, que, además, explica que ahora es un «momento único» porque Cataluña está llegando al punto final de la inmersión lingüística tras la sentencia del TSJC de 2020. Habrá que ver cómo hacen Generalitat y Gobierno para cumplirla.