¿Traerá el cambio climático ciclones más destructivos?

Los fenómenos meteorológicos extremos no hacen más que aumentar. Un estudio concluye que, además, los ciclones tropicales asiáticos tienen cada vez más poder de destrucción. Su impacto podría doblarse de aquí a final de siglo.

Palmeras afectadas por fuertes vientos en zona de costa, con ramas caídas al suelo.
Los ciclones causan grandes pérdidas humanas y materiales. FOTO: Humans of Vanuatu Creative Commons

No ha pasado un mes desde que la borrasca Blas trajera fortísimas tormentas a Baleares y partes del Mediterráneo peninsular. Amenazaba con convertirse en un medicán (un huracán mediterráneo), pero finalmente se quedó en borrasca. No por ello se evitaron las inundaciones en sótanos, la caída de árboles o el desbordamiento de torrentes.

Ni siquiera era la primera vez esta temporada que España estaba en alerta por posibles ciclones tropicales, y es que estos fenómenos son cada vez más frecuentes. Antes, en Europa, teníamos un ciclón cada tres o cuatro años, pero en los últimos cinco años son un acontecimiento anual. Incluso, en 2019, llegaron tres ciclones tropicales en forma de borrascas intensas a 300 o 400 kilómetros de Galicia, algo nunca visto.

Está claro que experimentamos cada vez más fenómenos meteorológicos extremos. Pero ¿son más destructivos? Un nuevo estudio sugiere que sí. En él se analiza el poder de destrucción de los ciclones tropicales en el este y el sudeste asiático, desde 1979 hasta 2016, y se observa que el impacto de estos ciclones ha aumentado notablemente en este periodo. La previsión para finales del siglo XXI es desoladora: los ciclones tropicales en el Pacífico norte occidental podrían doblar su poder de destrucción sobre las regiones interiores.

El futuro de los ciclones

La capacidad de destrucción de los ciclones tropicales se debe a los fuertes vientos y lluvias que provocan. Estos ciclones son tormentas que circulan alrededor de un centro de baja presión. Según su fuerza, un ciclón tropical se llama depresión tropical, tormenta tropical o huracán. Se originan en el mar, pero los vientos son tan fuertes que se llegan a sentir en la costa y en el interior mucho antes incluso de que el centro del ciclón haga su entrada en tierra.

Investigaciones anteriores ya habían observado que la frecuencia de los huracanes ha aumentado a lo largo de las últimas décadas. Algunos modelos apuntaban a la crisis climática como una de las posibles causas de este incremento, y otros análisis mostraban que el aumento de la temperatura en los océanos podía provocar que los ciclones fueran más intensos. Cuanto más intenso es un ciclón al pasar del océano a la tierra, más distancia puede recorrer y más capacidad de destrucción tiene.

Pero hasta ahora las investigaciones sobre el poder de destrucción y, sobre todo, sobre el impacto futuro de los ciclones tropicales eran escasas. Si se prevé que la intensidad aumente, debemos conocer los efectos de estos fenómenos sobre la tierra. Esto es precisamente lo que pretende el nuevo estudio.

Datos poco alentadores

Para llevarlo a cabo, se han analizado los datos de los ciclones tropicales ocurridos desde 1979 hasta 2016. La conclusión es clara: en los últimos 40 años ha habido un aumento dramático en los impactos sobre regiones del este y sudeste asiáticos por parte de ciclones tropicales del Pacífico norte occidental. Ahora, los ciclones son más fuertes, duran más y penetran distancias mayores desde la costa.

Más concretamente, los huracanes duran entre dos y nueve horas más de lo que duraban en 1979. Además, cuando entran en tierra, recorren hasta 190 kilómetros más ahora que antes. El aumento mayor se registra en Hanoi (Vietnam) y el sur de China.

Lo más preocupante del nuevo estudio son quizá sus predicciones. En base a los datos obtenidos, en el trabajo se realiza una previsión sobre el comportamiento de los ciclones a finales del siglo XXI (entre 2075 y 2099) y su efecto sobre las regiones del este y sudeste asiáticos. En comparación con la situación actual (1979-2003), la intensidad de los ciclones cuando entren en tierra será un 6% más fuerte. Pero, además, durarán casi cinco horas más (un aumento del 56% en la duración) y recorrerán casi 100 kilómetros más hacia el interior (un 50% más que ahora). En total, su poder de destrucción será casi el doble que actualmente.

Es evidente que las consecuencias de las tormentas tropicales no se quedan en el mar. Su impacto se siente en regiones cada vez más profundas del interior, y ahora podemos confirmar que los efectos no harán más que aumentar.

Es hora de actuar

En España, las lluvias torrenciales han acabado con 300 vidas humanas en los últimos 30 años, y los daños materiales se estiman en unos 500 millones de euros cada año. En todo el mundo, los ciclones tropicales en el último medio siglo han causado 780.000 muertes y costado un billón y medio de dólares.

Estas cifras se suman a las pérdidas humanas y económicas de otros fenómenos meteorológicos extremos como temporales, olas de calor o de frío. A la luz de los datos, es crucial conocer el posible impacto que tendrán estos fenómenos en los próximos años. Solo así podremos hacer preparativos a largo plazo para contener los daños lo más posible. Investigaciones como este nuevo estudio nos ayudarán a decidir dónde actuar.

Pero no tenemos por qué quedarnos aquí. Cada vez hay más evidencias que avalan la asociación entre el aumento de estos fenómenos meteorológicos y el cambio climático. Más allá de prepararnos para los daños que causen, mitigar lo más posible el calentamiento del planeta sin duda contribuirá a contener el crecimiento de los fenómenos meteorológicos extremos.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • No por frenar el calentamiento del planeta conseguiremos reducir el impacto de los ciclones tropicales. Aunque el cambio climático está asociado con el aumento en número e intensidad de estos fenómenos meteorológicos, los incrementos registrados ya no se podrán revertir. Lo crucial ahora es evitar que la capacidad de destrucción de los ciclones aumente todavía más.

REFERENCIAS (MLA):