Mario Pacheco, revelando al padre del nuevo flamenco

Diez años después de su muerte, un documental que estrena Movistar + se adentra en la vida del creador de Nuevos Medios, que renovó el género, anticipó la «world music» y distribuyó los mejores sellos independientes británicos y estadounidenses

Quien abre los homenajes es alguien que nunca le trató, que, por edad, apenas pudo vivir cuando sucedían las mayores contribuciones de Mario Pacheco (1950-2010) a la música española. Es la joven cantaora María José Llergo, que ha escuchado hablar de él, de la pureza de sus intenciones, de su inquebrantable actitud, de su inteligencia y su respeto por el arte. Llergo, que a los ojos de Pacheco habría sido ver un purasangre, es una artista que estudia y que sabe lo importante que fue el creador de Nuevos Medios para la cultura de un país. Ketama, Martirio, Pata Negra, Golpes Bajos, La Mode, Ray Heredia y Jaume Sisa fueron algunos de los artistas que grabaron para una discográfica insumisa e independiente, caótica pero imprescindible, que trajo a España los discos de The Smiths, Joy Division, New Order y de las tradiciones más alucinantes, ya fueran de Bola de Nieve o Keith Jarret. Un documental le celebra en el décimo aniversario de su muerte: “Revelando a Mario”.

Nuevos Medios nació en 1982 con la ayuda de unos empresarios mallorquines porque Mario Pacheco no se entendía con el sello Edigsa, centrado en la “nova cançó”. Mientras la Movida empezaba a comprenderse, él ya logró ver lo que valía la pena, la parte más poética que era la que le interesaba. Fue un día a ver a Golpes Bajos a Vigo para saber exactamente quiénes eran. Quería verles ensayar, conocer su tridimensionalidad. Les hizo un contrato en la misma tarde. También firmó a La Mode, pero Nuevos Medios tenía que hacer su camino por otros andurriales tradicionalmente denostados por la industria musical. Por influencia de la compañera de Pacheco, Cucha Salazar, empiezan a descubrir en el flamenco un terreno fértil ignorado por las grandes compañías.

Lluvia de palos

Pacheco había sido testigo ya en 1979 de la grabación de “La leyenda del tiempo” de Camarón. Un testigo mudo, fantasmal, al que casi nadie recuerda hablando, pero estaba allí de una manera tan intensa que la portada del álbum, la imagen del perfil del cantaor con barba (algo inusual en los flamencos) salió de la cámara de Pacheco, consumado fotógrafo. Mientras que el cantaor le dijo después al productor Ricardo Pachón por la lluvia de palos que recibió que el siguiente álbum sería “de guitarrita y cante”, el camino ya se se estaba andando y no tenía marcha atrás. En una entrevista recogida en el documental, el fundador de Nuevos medios se lamentaba de la actitud de la industria musical española, a la que considera “acomplejada”. “Olvidan lo propio. El pop en España está financiado por una bebida espumosa extranjera y por eso tiene el peor estilo americano”, decía como la explicación del nombre de su aventura discográfica. Nuevos Medios publicó el rompedor “Blues de la Frontera” (1987) de Pata Negra, a la singular Martirio... Y entonces se cruzaron por el camino los Ketama. Nuevos Medios había publicado un disco de Pepe Habichuela, que no lo tenía fácil para editar álbumes en el contexto de la época y éste le presentó al grupo de sus hijos y sobrinos. “A Ketama no los quería nadie. Habían ido a todas las multinacionales y les habían rechazado”, cuenta en el filme. Y terminaron siendo el retrato robot de los nuevos flamencos. A los veteranos del género les horrorizaba todo lo que hacían sus nietos, pero éstos tenían la ventaja del apellido. Y, sobre todo, obtuvieron un éxito internacional sin precedentes. Los Ketama habían conocido unos años antes a Toumani Diabaté en Londres, donde, sin entenderse con palabras, uno tocaba la kora entre palmas por bulerías. Así grabaron “Songhai”, que fue calificado por “The New Musical Express” y “The Times” como el mejor disco extranjero del año. Pero lo que más agradaba a Pacheco no era eso, sino que no fuera un proyecto experimental, incomprensible, elitista: cuando empezó a sonar en España “Vente p’a Madrí”, no había manera de dejar de escucharlo. La “world music”, como dicen en el filme, se inventó en Madrid. Aunque la explotaran los estadounidenses.

Como la Motown

El sello se convirtió en la Motown del flamenco: José el Francés, Tomatito, la Barbería del Sur, Kiko Veneno, Miguel Poveda y Mayte Martín. Y el que estaba llamado a ser el “Prince gitano”, Ray Heredia, que falleció de una sobredosis en 1991. Unió a los flamencos con músicos del jazz como Jorge Pardo, Carles Benavent, Tino Di Geraldo y Joan Albert Amargós anticipándose a una de las tendencias comerciales más potentes. Pero por encima de todo, estaba su carácter, su actitud con todos estos artistas, a quienes comprendió y respetó, a quienes entregó adelantos y resolvió todo tipo de situaciones. Y fue generoso: cuando llegaban las ofertas millonarias de las “multis”, les dejaba marchar. Era amigo de sus artistas, era un mecenas, quizá el último a la vieja usanza.

Pero Nuevos Medios fue mucho más. Las excelentes relaciones de Pacheco con los sellos independientes británicos y estadounidenses con los que compartía ideario favorecieron que llegasen a España discos como los de The Smiths, Joy Division o New Order, cuyo hit “Blue Monday” fue ignorado en Reino Unido y constatemente radiado aquí por insistencia de Pacheco. Los veraneantes extranjeros regresaron a sus países y compraron el disco masivamente hasta hacerlo el 12 pulgadas más vendido de la historia, como reconoce Peter Hook en el documental. Trajo a España el “Chronicles” de la Creedence Clearwater Revival. Editó rockabilly, pop y hasta hip hop en sus peores momentos (“Foreign Nation”). “Apostó por los desahuciados”, dice Jorge Pardo. De Vainica Doble a José Riqueni pasando por Chcho Sánchez Ferlosio. Y de Totó la Momposina a Tete Montoliú. Fue una gran aventura que dejó muchos huérfanos. Una de ellas, María Pacheco, resucitó la compañía en 2014.

Ángel protector

“Todos me querían cambiar. Meter en otro cuerpo”, dice Martirio. Todos salvo Mario Pacheco. A Ketama les rechazaron hasta la saciedad. Ningún grupo era tan incomprendido como Pata Negra. Quizá es porque, como dice Alberto Comesaña, Pacheco “parecía muy payo, pero era muy gitano”. “Nunca firmamos contratos con él”, dice Antonio Carmona. “Me envalentonó para grabar un disco de bajo solo”, dice Carles Benavent. “Fue amigo y ángel protector” de Tomasito. Y rechazó una fortuna cuando Warner trató de comprarle el sello. “Somos más internacionales que ninguna multinacional”, se defendió. Él hizo que las cosas sucediesen.