Hollywood, censurada por el macartismo neomarxista

Las películas deberán incluir un 30 por ciento de mujeres, discapacitados, LGBTQ+ y minorías raciales: indígenas, hispanos, asiáticos, afroamericanos de Hawái o del Pacífico

Hollywood sigue su escalada de politización radical imparable con los «Antifa», el «Black Lives Matters» y el #MeToo. Pronto será irreconocible, dominado por la diversidad, la identidad de género, las personas racializadas y la censura del cine clásico por ofender a cualesquiera de las minorías que pueblan el mundo de la sinrazón identitaria y multicultural. Gracias a ellos, el mundo será inhabitable y el moralismo de la «identidad» impondrá la censura en todas la esferas de la vida y el arte. El posmoderno macartismo cultural neo marxista que invade con su censura Hollywood, está dominado por los actores “progres” de la izquierda caviar e infiltrado en los «staff» de las productoras y plataformas de “streaming”.

Según el reglamento dictado por los directivos de la Academia, David Rubin y Dawn Hudson, más que censura quiere ser una apertura, pues pretende que las películas seleccionadas para los Óscar «reflejen la diversidad de la población tanto a la hora de crear las películas como al presentarlas al público». Según este reglamento, estas producciones deberán cumplir al menos dos de los cuatro imposiciones: representación en la pantalla, equipo creativo, plazas de meritorios y minorías raciales. El nuevo código de censura «multiculti», el «Academy Inclusion Standards», comenzará a partir de 2024. Será de obligado cumplimiento que cada película incluya un protagonista de un minoría étnica o sexual y al menos un 30% en el reparto secundario y el equipo técnico: mujeres, discapacitados, LGBTQ+ y minorías raciales: indígenas, hispanos, asiáticos, afroamericanos de Hawái o del Pacífico. Y el argumento deberá centrarse en alguno de estos colectivos. Se impone el pensamiento único acrítico.

En la serie ucrónica «Hollywood» (2020), el «showrunner» Ryan Murphy ya planteaban de forma un tanto ridícula y militante a numerosos personajes gays, negros, chinos y no normativos como parodias del viejo Hollywood armariado de los años 50. La serie prefiguraba con este planteamiento LGTBI e interracial, la mentalidad de los nuevos productores y actores del Hollywood anti-hetero-normativo y pro-diversidad. Rock Hudson entra en los Óscar de la mano de un actor negro. La actriz china Anna May Wong consigue el papel de «La buena tierra». Tallulah Bankhead se acuesta con la actriz negra Hattie MacDaniel, ganadora del Óscar por «Lo que el viento se llevó» (1939), y numerosas estrellas de aquél Hollywood de George Cukor y Vivian Leigh son tan racista como anticomunista y CIS. Faltaba un actor trans, pero eso ya lo subsanó en la serie siguiente, «The Politician» (2019), mucho más delirante que la anterior, también más divertida y crítica, con el/la actor/actriz Theo Germaine en el papel de James Sullivan. Esta serie, que cumple todos los requisitos del Hollywood de la mordaza moral, el neorracismo y la dictadura de la corrección política, es de «género fluido», pues todos ellos pueden «fluir» en un momento dado y sentir cualquier sexualidad y practicar el poliamor, excepto el trans, que se mantiene en su papel de estricto hetero. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Esta es una frontera política que Murphy no se atreve a traspasar ni a burlarse. El último tabú.