5 obras clave de la exposición “Sorolla. Femenino plural”

El espacio madrileño abre hoy las puertas a una muestra temporal que, hasta el 10 de enero, pondrá en relieve la presencia de las mujeres en la carrera artística del pintor

El Museo Sorolla de Madrid abre hoy las puertas de su exposición temporal “Sorolla. Femenino Plural”, una muestra que, hasta el 10 de enero, pondrá en relieve la presencia de las mujeres en la obra del pintor valenciano desde sus años de formación en Roma hasta su consagración internacional.

Las luces y trazos de Joaquín Sorolla ha sido varias veces visitada para realizar todo tipo de exposiciones, destacando desde sus alusiones a la moda de la época hasta sus cuadros más famosos. Ahora, el foco se pone en las mujeres, de toda condición social, que, de alguna manera, influyeron en el arte del pintor.

Sorolla fue gran observador y admirador de mujeres, más admirador de su valentía y fortaleza que de su gracia y belleza. Todo esto lo recoge la abundante muestra, de la que destacamos 5 obras clave que el espectador disfrutará en su visita.

Bordadora valenciana (1901)

El pintor dio, como mencionaba, protagonismo a mujeres de toda condición. Desde figuras de la mitología hasta féminas de la alta sociedad, pasando por, sobre todo, mujeres trabajadoras, como es el caso de esta obra. Sorolla dio gran protagonismo a mujeres reales, ensimismadas en las tareas cotidianas de la época, como era la costura. El uso de colores estampados en tonos pastel, así como los detalles en el recogido de la protagonista o en la pared del fondo, son grandes ejemplos del estilo artístico del pintor.

Mesalina en brazos de un gladiador (1886)

Cuando era joven, Sorolla mostraba una gran pasión por la mitología clásica. En este óleo sobre lienzo, explora el carácter literario y mitológico de la realidad que le rodeaba entonces, así como demuestra las influencias de Mariano Fortuny e Ignacio Pinazo en su pintura. La obra, pintada en Roma, representa a su esposa Mesalina junto a un gladiador victorioso, a través de una asociación entre la sensualidad, la belleza y el ambiente romano.

Pescadoras valencianas (1903)

Volviendo a la cotidianidad de las pinturas de Sorolla, destaca este cuadro, en el que se une otra característica principal de su carrera artística: el mar. Este paisaje siempre ha sido una constante para Sorolla, quien retrató, en este caso, a unas pescadoras a través de figuras fuertes y en diferentes situaciones. Bien cuidando a sus hijos, esperando la llegada de las barcas o portando la pesca del día.

María Teresa Moret y Remisa (1901)

Es una de las obras más representativas de la madurez de Sorolla. En este óleo sobre lienzo retrata a la esposa de uno de sus mejores amigos, a quien retrataría al año siguiente. En un simple vistazo, se observa cómo el pintor conocía bastante bien a la modelo, pues la pose y el rostro emana naturalidad, bondad, elegancia y una gran amistad con quien sujetaba el pincel.

María la guapa (1914)

Otro retrato célebre y digno de admiración de Sorolla es “María la guapa”, una gitana que el valenciano supo inmortalizar con su característico buen uso del color y la luz. Vestida de rosa y blanco y sosteniendo una silla verde, la modelo luce un mantón amarillo sobre sus hombros y una flor en el pelo, lo que manifiesta la esencia de la cultura y la sociedad de la época.