Los otros personajes de Mafalda: galería de inocentes

Todos los personajes de las historietas del dibujante argentino, fallecido a los 88 años, basan su poder filosófico, cómico y ácido en su ingenuidad e inocencia

En un mundo incoherente y azaroso, los golpes de humor más fuertes los da siempre el sentido común. Todos los personajes que involucraba Quino en sus historias de Mafalda tienen esa cualidad por encima de todas. Así, sus reflexiones y sus pensamientos son los más potentes. Junto a la reina de todas las sensatas, que es Mafalda, hay un buen número de personajes que nada tienen de secundario y que enternecen y pellizcan a partes iguales. En el día del fallecimiento del gran dibujante argentino, los recordamos.

Felipe: "¿Por qué justo a mi tenía que tocarme ser yo?

Es el gran idealista, un chico bueno, generoso e inocente que pasa más tiempo en sus fantasías que en los deberes. Es un año mayor que Mafalda, pero mucho más inmaduro. Los deberes le agobian y apenas puede concentrarse en ellos, porque prefiere soñar con su propia gallardía y heroicidad. Pero eso también le sitúa en la indecisión permanente.

Manolito: “Nadie pueda amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”

Es un realista. Demasiado. Solo concibe el mundo laboral y la prosperidad en los negocios. Su materialismo a veces le sitúa en las clásicas contradicciones del capitalismo: la inútil, fantasía de las riquezas y la prosperidad. Es un poco tosco, pero es lo que ha aprendido en casa. Por cierto, dicen que es la quintaesencia del descendiente de “gallegos”, aplicado al “español”.

Susanita: “Amo a la humanidad, lo que me revienta es la gente”

Es el arquetipo de vieja en cuerpo de niña. Solo aspira a ser tan elegante y tan guapa como su mamá y carece por completo de empatía con los problemas sociales. Su altanería y su acomodo son los rasgos que la definen. Es un tanto caprichosa y, por tanto, el blanco perfecto para los dardos de su amiga Mafalda. Ella quiere ser la primera en todo y esa es la principal razón de su fracaso.

Miguelito: “Si estoy de más en este mundo, prefiero sobrar de incógnito”

Es uno de los personajes más fascinantes dela galería de Quino. Sus ocurrencias son extraidas del libro del absurdo. Es como un poeta surrealista en un cuerpecito de cinco años. Pero, a la vez, es un niño redicho y algo repelente. Salvo contadas excepciones, que las tiene, es todo bondad. Pero a veces, por exceso de sinceridad, termina siendo cruel. Sin querer.

Guille: “Mafadda, cuando un paíz ze gazta ¿adónde lo tidan?”

Mafalda necesita un contrapunto tierno a su existencialismo y su pesimismo. Es Guille, su hermano pequeño, que siempre está sucio. Es la imagen de la inocencia, pero, de nuevo, no siempre resulta lo que parece. Y ya intuye que las cosas no funcionan del todo bien en este planeta.

...Y, por supuesto, los padres de Mafalda

Los adultos son los que más padecen en el universo de Mafalda. Sus preguntas dificilísimas, acuciantes y a traición son lo que les faltaba ya a esta atribulada pareja que vive entre el trabajo y los relajantes. Como para aguantar además a Mafalda y a Guille...