“Los sucesores de Akenatón y Nefertiti hicieron todo lo posible por destruir su legado”

El diplomático y escritor Luis Melgar publica “La peregrina de Atón”, sobre la hermana de Nefertiti, a quien ha retratado como una mujer transexual

El escritor y diplomático Luis Melgar
El escritor y diplomático Luis MelgarLa RazónLa Razón

Luis Melgar (Madrid, 1980) tuvo la suerte de comenzar su carrera como diplomático en la embajada de El Cairo. Suerte porque el antiguo Egipto es una de sus grandes pasiones desde que era niño. En aquel país fue alimentando su curiosidad a la vez que elaboraba mentalmente la trama de un libro que ahora está en las librerías y que se llama “La peregrina de Atón” (La esfera de los libros). Esta novela histórica tiene como protagonistas a Nefertiti y su hermana Iltani, a quien el autor ha querido presentar como una figura transexual, un ser fascinante y valiente que llega a reinar saliendo de la nada. Melgar, actualmente el primer secretario de la embajada de España en China, explica que este personaje es el símbolo “de los miles, millones de personas transexuales que han transitado por la historia en silencio, sin que nadie recuerde su legado”.

De Nefertiti se sabe o se especula mucho. En cambio de su hermana, la reina Mutnodjemet, apenas se conoce nada. ¿Hasta qué punto le ha costado humanizar a Iltani y Nefertiti?

Fíjate, precisamente por ser menos conocida, me ha costado menos trabajo dar vida a Mutnodjemet, porque me he permitido más libertad a la hora de crear al personaje. Cuando te enfrentas a una novela histórica, a veces la figura de alguien que ha existido de verdad te encorseta un poco, le tienes como una especie de respeto que te limita a la hora de crear. En este caso, yo en un primer momento quería contar la historia de Nefertiti y Akenatón, pero me pasó precisamente eso: eran dos personajes tan conocidos y “solemnes”, si sabes lo que quiero decir, que me costaba ponerme en su punto de vista. Fue en parte por eso por lo que ideé al personaje de su hermana Mutnodjemet, para tener a alguien más cercano que pudiera contar la historia. Al principio tenía pensado que Mutnod fuera una narradora testigo, como Watson en las novelas de Sherlock Holmes… y ya ves, al final se comió la historia.

Háblenos de la trama. ¿Son todas las peripecias de Iltani pura ficción? ¿Qué idea, qué lecturas, le sugirieron la historia del libro?

Digamos que hay tres niveles de realidad en esta historia. El primero es el contexto político e histórico, y ese es cien por cien real, al menos hasta donde saben los egiptólogos: la corregencia de Amenhotep con su padre, la revolución religiosa y artística, la posición de poder que ocupó Nefertiti. Todo eso es cierto. En un segundo nivel hay elementos especulativos, cosas que se sospechan pero que no se saben a ciencia cierta, como por ejemplo el origen extranjero de las dos hermanas. Y por fin está la trama puramente humana de Iltani, su relación con su hermana y con Horemheb, su lucha personal: todo eso es ficticio. En cuanto a la idea de la que proviene el libro, ocurrió estando en Egipto, en el Museo de El Cairo. Allí, viendo las imágenes de Akenatón, pensé por primera vez que se trataba de un faraón queer, ni hombre ni mujer, lo cual enlazaba con su doctrina religiosa que adoraba a un dios único que es a la vez padre y madre de todos… esa fue la chispa que dio origen a la novela.

Iltani ansiaba desde pequeña ser una mujer, igual de bella que su hermana. ¿Era realmente transexual o es una licencia de escritor?

Es una licencia. Aunque es posible que Iltani nunca tuviera hijos propios (de hecho, tras su muerte y la de su esposo la corona de los faraones pasó a otra dinastía), ningún otro dato histórico nos sugiere que pudiera ser transexual. Sin embargo, con ella he querido simbolizar a los miles, millones de personas transexuales que han transitado por la historia en silencio, sin que nadie recuerde su legado.

En torno a Nefertiti existe mucho mito, ¿qué sabemos realmente de ella?. Era tan buena propagandista y eficaz gobernando como dicen algunos.

Nefertiti ha pasado a la historia solo por su belleza, que es por lo que se la recuerda. Esto es algo injusto porque sí hay constancia de que desempeñó un papel muy activo tanto con el gobierno de Egipto como en la revolución monoteísta que impulsaron ella y Akenatón. Lo que nos faltan son los detalles, porque los sucesores de Akenatón y Nefertiti hicieron todo lo posible por destruir su legado y hacer que su nombre fuera olvidado por las generaciones venideras. Podemos imaginar que una mujer que lograra esa relevancia política en aquella época tenía que poseer unas dotes intelectuales muy considerables, pero por ejemplo no podemos saber a ciencia cierta si era una creyente piadosa y convencida en la nueva religión que crearon, o si la utilizó como herramienta política. Yo tengo mi teoría, pero es tan válida como la de cualquier otro.

¿Existió realmente la transexualidad en Egipto?

La transexualidad ha existido siempre y en todas las civilizaciones, es algo intrínseco al ser humano. Lo que ocurre es que ha podido estar más o menos aceptada socialmente. Hay evidencias de que en Egipto sí estaba relativamente aceptada, tanto en la literatura como en algunos ejemplos históricos. En mi novela yo he imaginado a Iltani como una sacerdotisa gala, un grupo de mujeres transexuales que formaban parte del culto a la diosa Shaushka de Nínive. Las sacerdotisas gala son históricas y existen pruebas abundantes de su existencia.

¿Qué personajes históricos de cierta relevancia fueron transexuales?

En el Antiguo Egipto, el más conocido es la reina Hatsepshut, que hubo de convertirse en hombre para ser faraón… aunque, con toda honestidad, creo que fue más bien una estrategia política y no un asunto de igualdad de género. No es un personaje histórico, pero el protagonista de una de las obras literarias más famosas del Antiguo Egipto, Historia de dos hermanos, es un hombre que se transforma en mujer. Fuera de Egipto, se suele citar el ejemplo del emperador romano Heliogábalo, que manifestó en diversas ocasiones que se sentía mujer o, muchos siglos más tarde, tenemos el caso de Albert Cashier, un hombre trans que luchó como soldado en el ejército de Abraham Lincoln.

En una de las reflexiones Nefertiti dice que si algo aprendió de Iltani es que el ser humano no puede elegir quién es. ¿Es esta también su visión?

Sí, yo creo que no podemos elegir quiénes somos. Ser gay, lesbiana, transexual, bisexual… es algo que no se escoge, por eso son san terribles las terapias de conversión, porque atentan contra la propia naturaleza. Ojo, que lo que sí creo es que podemos elegir cómo somos. Sean cuales sean nuestras circunstancias de nacimiento, podemos trabajar duro para ser mejores personas, mejores estudiantes, mejores trabajadores… ¡también mejores como pareja! La orientación sexual o la identidad de género no pueden cambiarse porque forman parte del quién eres, pero el cómo eres, qué haces con las oportunidades y con los “talentos” que se te han dado, eso si es decisión tuya.

Su libro sirve también como clase de egiptología, porque ofrece detalles de la vida cotidiana. ¿Cómo se documentó? ¿De dónde viene su pasión por Egipto?

Egipto me fascina desde que era un niño, así que a lo largo de mi vida he leído muchísimo al respecto. Además tuve la suerte de que mi primer destino como diplomático, aún en prácticas, fue en El Cairo, donde también aprendí un montón. Pero has dado en el clavo: para esta novela he tenido que investigar mucho sobre la vida cotidiana de los egipcios, en especial sobre pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos. Por ejemplo, los egipcios no utilizaban dinero, su economía estaba basada en el trueque. Pero había tabernas y la gente iba allí a tomar cerveza y a divertirse… ¿cómo compras una cerveza sin usar dinero? Otro detalle: en el Antiguo Egipto no existían las almohadas, utilizaban una especie de soporte de madera para apoyar la cabeza. Ah, y los espejos eran metálicos, por lo que no podían romperse. Son cientos de pequeñas cosas que, como autor, se te pueden escapar por mucho que creas que sabes sobre una época.