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El fenómeno escondido de María Oruña

La escritora regresa con «Donde fuimos invencibles», una original historia de fantasmas

  • María Oruña
    María Oruña / Javi Collazo
Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

19 de abril de 2018. 11:27h

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J. O. .  Madrid. 19/4/2018

Su principal éxito ha sido la paciencia. Aguardar y esperar. Con esa filosofía, María Oruña, autora de “Puerto escondido” y “Un lugar donde ir”, ambas publicadas por Destino, ha venido ya 100.000 libros en España. Ahora regresa con “Donde fuimos invencibles”, una historia de fantasmas bien documentada, que le ha llevado a investigar en un viejo caserón de Suances, la Quinta del Amo. En ese antiguo palacete, erigido a comienzos del siglo XX, se verá abocada Valentina Redondo, una teniente muy especial, cuadriculada, como la define su creadora, y hasta algo controladora, y que tendrá que poner a prueba su escepticismo cuando empiece a investigar una aparente muerte natural, en principio un ataque cardíaco, aunque, en el fondo, el fallecimiento está revestido de misterios y algunas señales que parecen apuntar en una dirección más extraña e inquietante.

“Quería indagar qué es lo que había después de la muerte, si existen en realidad fantasmas”, comentó María Oruña durante la presentación. Para levantar esta ficción se ha apoyado en los personajes reales que habitaron este lugar: Jaime del Amo, un excéntrico millonario que pertenecía a una familia acaudalada y que durante años apoyó la cultura, las tertulias y que hasta llegó a apoyar a estudiantes concediendo becas para estudiar en Estados Unidos, y la actriz Jane Randolph, conocida por muchos por protagonizar “La mujer pantera». En un texto plagado de referencias a obras como “Diez negritos” o “El guardián entre el centeno” o escritores como Henry James, la escritora ha partido de un pensamiento que trasluce desde el mismo título de su nuevo trabajo: “Todos hemos vivido ese momento en que estabas convencido de que te podías comer el mundo, que te sobraba la energía y que nada nos puede detener... yo creo que se trata de, tiempo después, intentar recuperar esa fuerza que teníamos cuando creías que eras imparable, de volver a rescatar esa energía y, además, de contar una historia de fantasmas”.

La novela, entre la intriga, las pesquisas detectivescas, esconde también el duelo entre la fe y la razón, entre los que asumen que existen los espíritus y los que esbozan una sonrisa irónica al escuchar esa palabra. María Oruña, no sin cierta ironía, admite que ha vivido algún fenómenos extraño, para el que no tiene explicación. “Si hay fantasmas, conmigo son simpáticos”, afirma.

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