Literatura

La escritora que marcó una generación

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La escritora recuerda a Doris Lessing, su obra y la versatilidad que demostró en cada uno de sus títulos. «"El cuaderno dorado"para las mujeres de mi generación es un libro de referencia. Es como "Una habitación propia", de Virginia Woolf», asegura.

–No era sólo una novelista.

–Era una mujer muy válida. Entró en el Partido Comunista, pero rápidamente se fue porque no cumplía las expectativas que esperaba. Estuvo en contra de la discriminación racial, a favor de las personas de color y de las mujeres. Nunca dijo que era feminista. Le molestaba que la tildaran de feminista. Afirmaba que no escribía nunca como mujer, sino como persona, y denunciaba lo que no le gustaba del mundo. Lo que ocurre es que las feministas de los ochenta sí la veíamos como una feminista. Ella sólo pensaba que si los hombres y las mujeres éramos iguales, había que luchar por eso.

–Pero ella iba más lejos.

–La crítica tiene mucho trabajo con con ella y su obra, porque para cualquier cuestión que nos pueda preocupar, existe un libro de Doris Lessing para ayudarnos a comprender la condición humana. Es un gran ejemplo.

–¿Qué le impresiona de su literatura?

–La dureza que emplea para contar las cosas. Y, también, cómo logra conmoverte con esa dureza. Es una mezcla. La fragilidad que tiene por un lado y la ansiedad por conocer, por el otro. Su escritura posee mucha fuerza y hace que sus personajes te lleguen, que vivas las situaciones como si las estuvieras pasando tú.

–¿Le parece justo que pase a la historia sólo como una escritora feminista?

–Muchas veces intentamos etiquetar para meter a un escritor en un cajón. Era feminista porque defendía a la mujer, pero era una persona de su tiempo, que trasciende esa limitación. Era una gran escritora.

–¿Admira su personalidad?

–Era muy independiente. Pasó por muchas frustraciones en su infancia. Se encontró a gusto en Londres, cuando se realizó como escritora.