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La Navidad y el encanto del teatro familiar

Los principales teatros de la capital abren su programación a propuestas para público infantil y juvenil propiciando una gran oferta en estilos y lenguajes

Los integrantes de "Paüra"
Los integrantes de "Paüra"Gaby Merz

La música, el humor y el circo se dan la mano en “Paüra”, un espectáculo recomendado por la Red Nacional de Teatros que llega ahora al Teatro de La Abadía después de haber recibido en su larga gira importantes galardones y nominaciones, tras su estreno en el Teatro Rialto de Valencia hace poco más de dos años. El título puede traducirse al castellano como ‘pavor’; y, en efecto, es el miedo el tema fundamental que Lucas Escobedo ha querido abordar en la obra. El director y dramaturgo, que no sabe si definir “Paüra” como “tragicomedia o comedia con tintes melodramáticos”, comenzó a gestar su espectáculo a raíz de la pandemia, cuando “el miedo ocupaba buena parte de nuestro día a día, y con el deseo de que no se apoderase de nuestro ser en la vuelta al mundo que conocíamos”. Para disipar ese temor, ese espanto muchas veces irracional o injustificado que puede condicionar nuestras vidas, y para diferenciarlo del “miedo sano que te puede salvar”, Escobedo ha trabajado con la herramienta o concepto más antagónico que puede haber, que es la risa. “Existen tantos tipos de miedos como personas hay en el mundo -afirma el director-. Nuestro objetivo no es presentar un abanico de todos y cada uno de ellos, sino utilizarlos como trampolín para saltar al vacío y desplegar las alas del humor en ese vuelo”.

Pero no es esta la única propuesta para toda la familia que puede verse en las salas de la capital durante estas fechas navideñas. La compañía BricAbrac Teatro ha fusionado el mundo más artesanal del teatro de títeres con las modernas herramientas audiovisuales en “Don Quijote nómada”, una obra que puede verse estos días en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa y que tiene como objetivo despertar el gusto por la novela de Cervantes. Es el propio escritor del Siglo de Oro quien ejerce de maestro de ceremonias en una función, según explica la compañía, con “personajes construidos en papel que emanan del libro, como si el sueño de Cervantes cobrara vida a partir de la materia prima de la que están compuestos los libros”.

A la vez, “cinco cámaras recogerán los diferentes puntos de vistas que se irán ordenado en directo para contar esta renovada versión del más clásico de los clásicos”. “Don Quijote nómada” fue ganadora de la última edición del Certamen Internacional Barroco Infantil, que se celebra en el marco del Festival de Teatro Clásico de Almagro. El jurado destacó “el magnífico uso de las nuevas tecnologías aplicadas a una obra universal, en perfecta combinación con el riguroso y cuidado trabajo de los manipuladores, sin perder la esencia de un trabajo artesanal en la confección de títeres y elementos escenográficos que, unido al sentido del humor, consigue acercar el universo cervantino a un amplio abanico del público”.

Tampoco puede estos días faltar la ya histórica cita Circo Price en Navidad, que en esta ocasión acoge el espectáculo “La casa del árbol”. Su director y dramaturgo, Emiliano Sánchez Alessi, nos propone volver a ese lugar a salvo del racionalismo adulto, que es lo que representa la casa que tuvimos o quisimos tener de pequeños encima de un árbol, para idear allí las más fantásticas y trepidantes historias. De este modo, la pista del Teatro Circo Price se convierte este año en ese gran árbol donde confluyen artistas circenses de España, Etiopía, Chile, Francia o Argentina, entre otros países, para provocar el asombro de los más pequeños y estimular su creatividad. “Para mí este espectáculo representa muchos años de viajes y experiencias personales”, asegura Sánchez Alessi. Es una propuesta “para celebrar lo fantástico y fundamental que es estar juntos en complicidad con algo fundamental para mí, que es el circo”. Un circo donde, según el director, se expresa “la proeza del cuerpo al límite del riesgo y su poética en escena para orquestar un mundo imaginario que, a la vez, se hace real y mágico”.

Incluso la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha invitado estos días a Ultramarinos de Lucas -galardonados con el Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud en 2015- para que muestre en el Teatro de la Comedia su propia reinterpretación familiar del universo barroco. Con "La vida es juego", la aplaudida compañía castellanomanchega asume el complicado reto que supone siempre acercar el verso clásico, y aun las grandes cuestiones calderonianas, a los más pequeños.