Ballet

«La Sylphide», o ese amor puro e inalcanzable

La Compañía Nacional de Danza llega al Teatro de la Zarzuela con uno de los ballets más románticos de la clásica

La Compañía Nacional de Danza lleva al Teatro de la Zarzuela 'La Sylphide', ballet romántico de Auguste Bournoville
La Compañía Nacional de Danza lleva al Teatro de la Zarzuela 'La Sylphide', ballet romántico de Auguste BournovilleEuropa Press

Con una dramática historia propia del Romanticismo centrada en un triángulo amoroso y en el eterno enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal que imposibilitan el amor más puro y bello, vuelve al Teatro de Zarzuela la Compañía Nacional de Danza (CND) dirigida por Joaquín de Luz para presentar «La Sylphide», uno de los ballets más icónicos de la historia de la danza clásica y el más antiguo del periodo romántico que se mantiene activo en el repertorio internacional. Un ba-llet en dos actos de Filippo Taglioni estrenado durante 1832 en la antigua Ópera de París Le Pelletier sobre partitura de Jean Schneitzhoeffer y libreto de Adolphe Nourrit. Esta pieza inspiró la versión homónima de August Bournonville de 1836 sobre el mismo libreto y nueva música de Herman S. Løvenskiold para el Teatro Real de Copenhague, de forma que las dos versiones, de idéntica dramaturgia, convivieron un tiempo en las carteleras europeas.

Las mejores del mundo

Esta segunda versión es la que se encuentra en el repertorio de las mejores compañías del mundo y la que se va a representar en el coliseo de la plazuela de Teresa Berganza del día 7 al 17 de diciembre (diez funciones para seis elencos) llevado a escena por la maestra de ballet danesa Petrusjka Broholm, escenografía de Elisa Sanz y vestuario de Tania Bakunova. La música será interpretada por la ORCAM, orquesta titular del teatro, bajo la dirección de los maestros Daniel Capps y Tara Simoncic.

La etérea sílfide –el espíritu del aire, un ser fantástico, símbolo del amor puro e inalcanzable– irrumpe en una mansión rural escocesa, donde se prepara la boda de Effie y James. La sílfide se enamora a primera vista del apuesto campesino y se hace visible para él. Mientras, la vieja Madge, dedicada a la nigromancia y la brujería en el bosque, trama una cruel venganza al haber sido rechazada por James, proyectando una maldad horrible sobre la inocente pareja, que son la encarnación del amor y la belleza. Los sucesos van sucediéndose hasta el trágico desenlace, en el que la sílfide muere víctima de un hechizo mortal. Para Joaquín de Luz, «este título emblemático significa mucho en mi carrera, lo llevo interpretando desde el 98 y es muy especial presentarlo aquí con el montaje de Petrusjka Broholm, una ex componente del Ballet Nacional Danés, que ya interpretó y ha vivido familiarizada con él». Para De Luz, «la CND se encuentra en un gran momento, puede afrontar gran parte del repertorio de títulos clásicos y este es un ejemplo muy claro, porque hacer este ballet completo de Bournonville no es fácil», afirma el director, que anunció una sorpresa: «Bailaré un único día con Hamon Park, una chica coreana de 19 años con un futuro increíble a la que le voy a dar la alternativa, me hace ilusión llevarla de la mano, y, mientras pueda bailar, lo haré». Por su parte, la directora Petrusjka Broholm resalta que «es increíble que un ballet hecho en 1836 sea tan actual y fresco». Del trabajo de Bournonville resalta «la simpleza y la humanidad, es elegante, humano y muy sincero. Todos sus ballet tienen un final feliz, menos “La Sylphide”, que es dramático, además de ser el único que tiene una criatura que no es real». En cuanto a sus aspectos técnicos, «si uno se fija estilísticamente, Bournonville no hacía grandes pasos a dos de la pareja principal como tiene otros ballet clásicos, de muchos “portés” y piruetas. Él era un bailarín que tenía bastante trabajo de salto, mucha batería, e hizo los ballets a su medida; con la técnica Bournonville, las chicas no tienen exigencia técnica en cuanto a giros o trabajo en punta, es más de saltos, evidentemente, diferentes a lo de los chicos, y también se basa en la musicalidad, porque todo está metido en la música y en la simpleza de la partitura, y eso es un atributo muy claro de él». Y Broholm refleja las ganas de presentar esta producción al público madrileño: «Ha sido un regalo trabajar para la CND, los bailarines hacen un trabajo impresionante, pero sabía que iba a ser así, han pasado cosas muy bonitas en el estudio que estamos deseando compartir con todo el público de Madrid», concluye.

  • Dónde: Teatro de la Zarzuela. Madrid.
  • Cuándo: de mañana al 17 de diciembre.
  • Cuánto: desde 16 euros.