Cultura

Concha Piquer y Lorca, las caras de las dos Españas

Juan Carlos Rubio imagina sobre el escenario del Teatro Español una cita de la que no tenemos constancia, pero que aprovecha para lanzar un mensaje de conciliación y para hacer debutar a Diana Navarro en el teatro

Diana Navarro y Avelino Piedad sobre el escenario del Teatro Español
Diana Navarro y Avelino Piedad sobre el escenario del Teatro Español FOTO: César Cámara

No siempre la vida nos da lo que queremos, pero para eso están los escenarios, y el arte en general, para fantasear. No tenemos constancia de que Concha Piquer y Federico García Lorca se conociesen, y es precisamente eso lo que hace que la historia de “En tierra extraña” (en el Teatro Español) tenga un plus: imaginar cómo hubiera sido la amistad de estas dos Españas. No importa que el encuentro nunca se produjera, el teatro hace posible la ucronía.

Juan Carlos Rubio firma el libreto y la dirección de una propuesta que encuentra su germen en José María Cámara, recientemente fallecido, y que, además, hace debutar a Diana Navarro en el teatro: “Un regalo”, dice la protagonista de una obra que califica como “un mensaje de conciliación. España es maravillosa y tenemos que respetarnos”.

Navarro será la gran dama de la copla y Alejandro Vera el poeta granadino en una trama en la que “la Piquer” desea desde hace tiempo conocer a Lorca, el poeta más solicitado del momento y la más famosa cantante de España. Un encuentro inevitable. Mujer acostumbrada a manejar su destino y a no recibir nunca un no como respuesta, le pide a su colaborador Rafael de León (Avelino Piedad) que cite al poeta en el Teatro Español de Madrid, donde ensaya su nuevo concierto, para proponerle que le escriba una canción. “Federico acepta. Admira la voz de la cantante, pero también está deseoso de conseguir nuevos ingresos que, unidos al teatro, le permitan llevar el nivel de vida que siempre ha soñado y del que, al fin, está empezando a disfrutar. Eso sí, le han contado tantas cosas [y no siempre buenas] de la valenciana que acude con ciertos reparos, mucha curiosidad, al encuentro”, explica Rubio.

Diana Navarro y Alejandro Vera se convierten en "la Piquer" y Lorca
Diana Navarro y Alejandro Vera se convierten en "la Piquer" y Lorca FOTO: César Cámara

Pero, una vez juntos, las cartas se pondrán sobre la mesa y se verá que la verdadera razón de la cita es avisar al autor de que la situación del país es irreversible. Concha sabe de buena tinta que su nombre figura “en mayúsculas en varias listas negras”. Por ella misma no teme, pues “no soy el enemigo a batir”, dice. Simplemente es “una artista de variedades que solo abre la boca para cantar. Pero Lorca no. La “gente como él” debería huir al extranjero lo antes posible. Por su propia seguridad. Sin embargo, el de Fuente Vaqueros no cree que la sangre llegue al río y que los ánimos se calmarán, pese a los avisos de que “ese Paquito no es de fiar”.

Asegura el director que “a Concha Piquer se le ha colgado el sambenito de representar a una España de pandereta y de bandera rojigualda y que Federico García Lorca se ha erigido en líder indiscutible de esa otra España republicana y de bandera tricolor, pero los dos amaron este país hasta la médula. Y ambos atesoraban luces y sombras en su ideología, en su manera de vivir y en sus decisiones personales”.

Así, “En tierra extraña” no juzga a sus protagonistas, sino que “les ofrece un lugar de encuentro, de conciliación posible y necesaria entre posturas dispares, un tablero en el que esos tres personajes. Van a jugar una partida decisiva, un jaque mate irremediable y terrible”. Todo a ritmo de coplas, pero también de jazz, de Broadway (ambos vivieron en Nueva York) y de música cubana. Porque las canciones son fundamentales en el desarrollo del espectáculo, bajo la dirección musical de Julio Awad.

Por su parte, Vera señala la “sensación de justicia hacia los tres personajes. Hemos intentado darles alma y verdad, y convertirlos en tres seres humanos, que es lo que eran”. Junto a dos figuras como Lorca y Piquer aparecer un no menos importante Rafael de León, “un rebelde de sangre azul que lo dejó todo para cantarle a la bohemia y casi casi a las prostitutas y los marineros”, en palabras de Piedad, que aprovecha su papel para “andalucear y mariconear a gusto” frente a la tendencia a “mitificar a las figuras históricas para darles una pátina de decencia impostada que les quita personalidad”.

  • Dónde: Teatro Español, Madrid. Cuándo: hasta el 2 de enero. Cuánto: de 6 a 22 euros.