MENÚ
lunes 19 noviembre 2018
05:37
Actualizado
  • 1

«Living with the lights on»: Ida y vuelta a las tinieblas

  • «Living with the lights on»: Ida y vuelta a las tinieblas

Tiempo de lectura 2 min.

09 de noviembre de 2018. 00:15h

Comentada
R. Losánez.  9/11/2018

ETIQUETAS

Autor: Mark Lockyer. Director: Ramin Gray (directora de reposición: Alice Malin). Intérprete: Mark Lockyer. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu). Madrid. Hasta el domingo.

Duro, valiente y sobrecogedor en muchos aspectos es este monólogo en el que el actor británico Mark Loycker cuenta en primera persona su paulatino descenso a los infiernos, empujado por el trastorno bipolar y el alcohol, y su posterior y no menos paulatina recuperación, la cual, el mismo reconoce, será ya en su caso un proceso sin fin. Desde su prometedor futuro en la Royal Shakespeare Company hasta su detención y su traslado a un centro psiquiátrico pasando por la pérdida de empleo y de hogar, la ruina económica, el intento de suicidio o el incendio de la vivienda de su ex pareja; no se corta ni un pelo Lockyer a la hora de exponer los acontecimientos que fue protagonizando durante años en una espiral de infelicidad y locura que ni siquiera él mismo sabía identificar y mucho menos comprender. Lo admirable de la propuesta es que, huyendo de cualquier elemento que no sea el propio personaje y su historia real, la dramaturgia hace fluctuar con éxito el relato entre lo conmovedor y lo disparatado; entre la tragedia y el humor; entre la festiva espontaneidad y la severa reflexión. De forma que el espectador participa con gusto, de principio a fin, del vertiginoso viaje que el actor propone en el tiovivo de su alma atormentada. Es curioso, y muy original, que la formación en Shakespeare que posee Loycker, expresada de manera explícita en algunas escenas de la función –a veces incluso con destellos de parodia-, haya servido a la vez para impregnar el texto de cierto espíritu mágico, a veces burlón y a veces devastador, que recuerda algunas ocasiones a las propias comedias del Bardo. Lástima que la dirección no consiga atar más en corto a un estupendo actor que, quizá por efecto de cierta tendencia interpretativa en este tipo de monólogos, se deja ir demasiado hacia un histrionismo que tal vez luzca mucho, pero rebaja la hondura poética de algunas escenas.

Últimas noticias