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«Yerma»: Más vueltas con Lorca

  • «Yerma»: Más vueltas con Lorca

Tiempo de lectura 2 min.

14 de septiembre de 2018. 12:37h

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R. Losánez.  14/9/2018

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Obra: Yerma. Autor: Federico García Lorca. Director: Marc Chornet. Intérpretes: Alba José, Martí Salvat, Xavier Torra, Ariadna Figols... El Pavón Teatro Kamikaze. Madrid. Hasta el domingo.

Cuanto más se empeñan algunos creadores y directores teatrales en demostrar aquello de “la vigencia de los textos clásicos”, más terminan por demostrar que esa vigencia, cuando existe, no tiene nada que ver con trasladar la acción en el tiempo ni en el espacio. Traída hasta nuestros días, y despojada del tremendismo, el folclore y, por qué no decirlo, el efectismo dramatúrgico con el que Lorca compuso tanto esta como sus otras dos tragedias rurales, Yerma se puede ver hoy para paladear la extraordinaria finura de un poeta desbordante y desbordado, pero no para fomentar una pretendida reflexión en torno al problema de no poder concebir hijos ni a cualquiera de los otros que se derivan en la obra de este. Seamos sinceros, en lo puramente dramático, este conflicto, tal y como está planteado en el texto, hoy no interesaría prácticamente a nadie si viniese firmado por un autor contemporáneo poco conocido y no por alguien del renombre y la trascendencia del granadino. Sé que no es muy correcto políticamente decir esto, pero creo honestamente que así es.

Por eso, plantear esta obra en el presente y en un contexto geográfico y social no tan bien definido como en el original, no hace otra cosa que despistar a un espectador que no puede sino ver con indiferencia, bajo ese supuesto prisma de realidad compartida que propone el montaje, a unos personajes a los que es altamente improbable comprender. Cierto es que esta obra, como todas las de Lorca, se puede ir desbrozando en razón de su simbología para armarla de nuevo con renovados significados. De este modo, sería interesante ver a una Yerma en la que la maternidad pudiese simbolizar la utopía vital, la anhelada vía de escape, siquiera encarnada en el porvenir de su hijo, hacia otro entorno menos asfixiante y cercenador que el suyo. Sin embargo, nada de eso se explora aquí, ni en otros montajes de intenciones parecidas a este. Como consecuencia, el espectador solo puede ver con indiferencia, como ya he dicho, a esta Yerma que no se queda embarazada y con la que tratan artificiosamente de emparentarlo. No digamos ya al zafio de su marido Juan y al resto de unos personajes con los que resulta casi imposible establecer hoy un diálogo tal cual están presentados.

Lo mejor: A pesar de todo, hay voluntad y apasionamiento en el equipo artístico.

Lo peor: La saturación, ya casi insoportable, de propuestas relacionadas con Lorca.

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