Ramos: «¡Two more years!»

Ahora el dilema no es si se queda o se va porque le resta contrato hasta junio de 2021. La cuestión es si se le renueva de año en año, como a todo quisqui, o se le amplía el vínculo hasta 2023

Nacer en Camas imprime carácter. ¿Cómo, si no, es posible que en tan poco espacio, once kilómetros cuadrados limítrofes con Sevilla capital, hayan podido venir al mundo tantos genios en tan poco tiempo? El elenco es de relumbrón: Sergio Ramos, Paco Camino y, ahí es nada, el inigualable Curro Romero. El hecho de llevar 15 años en la capital provoca que muchos aficionados lo consideren más madrileño que sevillano echando mano del celebérrimo aforismo: «Uno no es de donde nace sino de donde pace». Pero él tiene claro que el que olvida o reniega de sus orígenes pierde su identidad. Por eso lleva con orgullo el marchamo de camero, para él es más indeleble que su colección de tatuajes.

Parece que fue ayer cuando fue presentado en la planta noble como nuevo jugador del Madrid… y han pasado ¡15 años! Era un adolescente, 19 añitos, pero se comportaba ya con el carácter y la desenvoltura del que lleva incrustado en el ADN ese gen que distingue a los ganadores de los futbolistas del montón. Que iba para figura y grande del fútbol mundial lo demuestran dos hechos: fue el primer fichaje nacional desde la llegada de Florentino Pérez en 2000 y el importe abonado al Sevilla se antoja estratosférico teniendo en cuenta que era una gran promesa, pero promesa al fin y al cabo. 27 «kilos» tuvo que apoquinar Florentino a uno de los más duros negociadores del fútbol patrio, José María del Nido, el hombre que puso al Sevilla en el mapamundi.

Nuestro protagonista nunca pasa desapercibido. Tal vez por eso cada renovación es un culebrón. Básicamente, por las campañitas que le monta la mayoritaria legión de periodistas antimadridistas. Estamos en las mismas que hace cinco años cuando el United de Van Gaal le tentó con una oferta mareante. Ahora el dilema no es si se queda o se va porque le resta contrato hasta junio de 2021. La cuestión es si se le renueva de año en año, como a todo quisqui, o se le amplía el vínculo hasta 2023. Es decir, dos temporadas más. Ha contraído méritos más que suficientes para que se le dé lo que pide, que no es precisamente más dinero. Además, es un capitán comparable a mitos como Gento, Pirri, Sanchís o Raúl. Hacía décadas que la plantilla no estaba tan amalgamada. No es cosa menor cómo se las ha ingeniado para que sus compañeros aceptasen bajarse el sueldo un 10 por ciento sin apenas ruido. Y, por si fuera poco, su estado de forma es impecable como certificó ayer. Esperemos que el club recapacite y permita que el gran capitán se retire en casa. Como Maldini, Scholes o Totti. Y, además, qué narices, Ramos no es todo quisqui. Parafraseando el grito de las elecciones estadounidenses, el madridismo clama unánime: «¡Two more years!».