Habrá clásico Real Madrid-Barcelona en la final de la Supercopa

Los blancos superaron al Tenerife (79-92) con un descomunal 5 de 9 en triples de Rudy Fernández

La temporada ACB comenzará con un clásico. Real Madrid y Barcelona se encuentran hoy en la Supercopa Endesa, igual que hace un año, aunque después fuesen evitándose el uno a otro en el curso pasado. El proyecto de Jasikevicius está toda vía en los primeros pañales, pero va a tener un examen duro muy temprano. Muchas cosas nuevas en los azulgrana, mientras que en el Real Madrid todo sigue igual, y así esperan que sea por mucho tiempo los aficionados, temerosos de que la NBA se acabe llevando a Campazzo más pronto que tarde.

Se producirá hoy en Tenerife el clásico que no pudo ser en la última edición de la Copa del Rey, en Málaga, cuando se podía ir al pabellón y, además, sin mascarilla. Entonces el Barcelona falló de manera imprevista en los cuartos de final y los blancos arrasaron en el Martín Carpena. En la reanudación de la Liga Endesa, fueron los blancos los que no supieron adaptarse a la nueva normalidad y al Barcelona sólo le tumbó el Baskonia.

Precisamente contra los de Ivanovic arrancó el primer partido oficial de este nuevo Barça, del que tiró Abrines para evitar imprevistos. El nuevo técnico aprovecha el talento que tiene, aunque pide que el esfuerzo defensivo esté a la altura de la calidad ofensiva. No se pueden sacar muchas conclusiones, pero el proceso de adaptación ya es historia. Hoy está enfrente el Real Madrid, así que no hay excusas y el resultado va a tener consecuencias.

Eso lo sabe Laso, que tras ganar con comodidad al Iberostar Tenerife reconocía que el equipo había hecho algunas cosas bien (defender por ejemplo), aunque no las suficientes para doblegar a un rival superior. Alguna cosa se guardó Pablo para hoy. Ante los locales bastó un descomunal Rudy en ataque, cada día más joven. 18 puntos hizo el veterano, con cinco triples de esos lejanos que se han convertido en marca de la casa. Los blancos sentenciaron en la segunda parte lo que se dejaron un poco a medias en la primera. Quizá porque Tavares se cargó muy pronto de faltas y tuvo que ver muchos minutos antes del descanso sentado en el banquillo.

Su conexión con Campazzo es letal y el argentino dejó claro que su cabeza sólo está centrada en el presente. La puesta en escena corrió a cargo de Gaby Deck, con doce puntos en el primer plato para después casi no aparecer en la reanudación. Es lo que tiene disponer de una plantilla tan amplia, en la que los nuevos van aportando sus cosas.

Abalde fue titular y más que sus nueve puntos, lo positivo fue la sensación de que la camiseta blanca no le va a venir para nada grande. Alocén parece algo más tímido, aunque tampoco es que se corte. Garuba es una bendición en el rebote y parece que no hay mejor heredero en este sentido para Felipe Reyes, mientras Llull parecía reservarse para lo que viene hoy. Que no es otra cosa que el primer clásico de la época Covid-19.