El Real Madrid se apunta contra el Alavés y el VAR dispara (1-2)

Perdió el partido por sus errores en los goles del rival y por los fallos del arbitraje. Su reacción al final no fue suficiente

Eden Hazard
Eden HazardJAVIER BARBANCHOREUTERS

Un día el Madrid puede ganar en el Camp Nou con decisión y luego perder contra el Cádiz. Otro puede ser muy superior al Inter y muy poco después, perder contra el Alavés en casa. No hay por dónde coger a este equipo y casi no hay por dónde explicarlo. Hace partidos serios y otros con errores inexplicables que le condenan, como sucedió contra el Alavés. El conjunto vitoriano se encontró con un córner del que nació el penalti y después con otro regalo de Courtois. Con el cambio de curso el Madrid se ha dejado la regularidad y cuando no empieza concentrado, cada partido se le convierte en una montaña agotadora y para la que no va sobrado de recursos.

Es un equipo cuyo lateral derecho es un extremo, que su delantero es el tercero del equipo, que su figura, Hazard. se lleva muchas patadas y va de baja en baja. Ni siquiera terminó el primer tiempo contra el Alavés. Y el capitán, también lesionado, se desgañita desde la grada, dando ánimos a los suyos y pidiendo explicaciones al árbitro.

Porque el Madrid no juega mucho, tiene muchas bajas y el VAR se ha puesto decididamente en su contra. Los estadísticos contaban que tras las manos de Nacho, es el quinto penalti que le señalaln al Real Madrid en tres partidos. Nacho le decía al árbitro que había saltado de espaldas, pero su decisión era inamovible. Lucas Vázquez también le pedía explicaciones y el colegiado insistía en que el defensa del Real Madrid había saltado con los brazos extendidos. Si eso lo podían entender en el conjunto blanco, no fueron capaces de explicarse por qué la patada que se llevó Hazard un rato después en el área no fue considerada ni por el colegiado ni por el videoarbitraje y ya, para que la paciencia sobrepasase su límite, por qué el tirón a Marcelo del pelo, que le pilló por sopresa, que le tiró al suelo, también fue ignorado por todos los medios que vigilaban el encuentro. Ramos gritaba desde la grada, superado por la indignación, quizá el más vivo de todos.

Cuando el Madrid entró en el encuentro tenía un gol en contra que levantar. Y no es que vaya sobrado de tantos este equipo. Marcelo fue titular para continuar con esos datos que dicen que si juega, es bastante probable que el equipo no gane. Machín pedía a los suyos que presionasen sin descanso y Marcelo, que hace no mucho era una de las opciones de la defensa para sacar la pelota, la dio atrás. Ni a Nacho ni a Courtois, al saque de esquina. La primera bala en la pistola con la que se apuntó el Madrid.

Le costó reaccionar y cuando lo hizo fue con un recurso habitual para los días sin luces: balones desde la banda al área. Los ponía Lucas Vázquez y los intentaba rematar de todas las maneras Mariano. Va a por todas y, eso bueno o malo, imprime algo de carácter al equipo. Es mejor con la cabeza que con los pies y eso, también,marca al equipo. El Madrid acosó y tuvo que marcar, pero Pacheco sacó un trallazo de Hazard y después una doble ocasión de Kroos. Sólo al final, pudo doblegarlo, en un rechace que marcó Casemiro.

El Alavés cada vez defendía más cerca de su área y el Madrid afilaba el colmillo. Hasta que Courtois, que había salvado al equipo en la primera parte, lo tiró por el precipicio en la segunda con un pase al rival para que marcase el segundo.

Zidane cambió todo: quitó a Modric y Kroos, que no vieron más luz que dar balones a Lucas Vázquez y apostó por Odegaard, Isco y Vincius. El Alavés se vio entre la posibilidad de hacer contras claras y la posibilidad de que se le fuesen los tres puntos. Es ahí cuando se tiembla. Machín fue administrando los cambio para frenar el empuje. Lo consiguió.

El Madrid no sabe si pierde o si se pierde.