Fútbol

Goleada

Atlético de Madrid- Sevilla (6-1). Y Simeone fue feliz en su homenaje

El Atlético golea al Sevilla y Memphis y Griezmann sacan brillo al gran día del Cholo

Marcó Griezmann y se fue a abrazar a Simeone para celebrarlo. Ningún futbolista del Atlético posee su capacidad para hacer feliz a su entrenador, que agitaba la mano en la banda como diciendo «¡vaya golazo!». Era el día del Cholo y sus jugadores se esforzaron por que el homenaje fuera completo desde el principio. Todo rodaba según el guión previsto. Antes del partido, Simeone recibió un homenaje por superar a Luis Aragonés como el entrenador con más partidos de la historia del Atlético. Para que el círculo se cerrara de manera perfecta, fue el hijo de Luis el que entregó al Cholo un cuadro con una camiseta del Atlético y el número 613, los partidos que ha dirigido al equipo rojiblanco.

Memphis aprovechó la sanción de Correa para hacerse con un sitio en la alineación. Y en apenas tres minutos pareció haber decidido el partido. Primero, en un contraataque muy bien llevado por Griezmann y por él que le permitió plantarse cómodamente delante de Bono y poner por delante a su equipo. La sociedad con el francés parece que funciona, aunque para el segundo no lo necesitó. Buscaba la manera de continuar la jugada en el borde del área y no se le ocurrió mejor manera de seguir que poniendo la pelota en una escuadra.

En tres minutos, los que pasaron entre el 26 y el 29, Memphis había conseguido que el Atlético se sintiera ganador. El Sevilla apenas mostraba inquietudes ofensivas. Sampaoli metió a Jordán como tercer central para mantener segura su portería. Pero no lo logró. Y En-Nesyri le quedaba demasiado lejos.

Pero casi sin querer, el Sevilla se encontró de nuevo metido en el partido después de una jugada que parecía ir camino de ningún sitio. Al menos eso debió de pensar Giménez, que acompañó a Gueye hasta la línea de fondo sin imaginar que el centrocampista del Sevilla podía llegar a sacar un centro. Y mucho menos que En-Nesyri pudiera rematarlo. Pero llegó el marroquí y el Atlético, de repente, se veía con sólo un gol de ventaja y con algunas dudas.

Nada grave para el equipo rojiblanco. Nada que no pueda solucionar Griezmann. El francés aparece en todas las partes del campo y en todas es determinante. Lo fue con el pase del primer gol a Memphis, pero decidió no ejercer de intermediario cuando el Atlético se sintió un poco amenazado. Sólo un poco. Pero Griezmann agarró la pelota en el borde del área y la puso en la esquina contraria con la facilidad que sólo tienen los grandes.

En su primera etapa en el Atlético era el goleador del equipo, pero ahora es un futbolista total, que juega, defiende, roba y pasa con el mismo acierto. Y sigue marcando goles, aunque ya no sea con la misma frecuencia porque tampoco hay tiempo para todo.

Griezmann ya sabía que el partido estaba decidido después de su gol, pero siguió divirtiéndose y haciendo que sus compañeros disfrutaran. Como en el balón que puso por encima de la defensa para que Morata marcara el quinto. No pudo a la primera, porque Bono le detuvo el remate, pero en el rechace le faltó meterse dentro de la portería con el balón. En el sexto no tuvo los mismos problemas Morata para marcar con la izquierda y por la escuadra.

Antes de sus dos goles había marcado Carrasco y Rakitic había fallado un penalti que no era. Simeone fue feliz en su homenaje.

El Atlético sale con Jan Oblak, en la portería; Marcos Llorente, Stefan Savic, José María Giménez, Mario Hermoso y Yannick Carrasco, en la defensa; Koke Resurrección, Axel Witsel y Thomas Lemar, en el medio campo; y Antoine Griezmann y Memphis Depay, en la delantera.

El Sevilla juega de inicio en el Metropolitano con Bono; Gonzalo Montiel, Nemanja Gudelj, Nianzou, Marcos Acuña; Pape Gueye, Ivan Rakitic, Joan Jordán; Suso Fernández, Lucas Ocampos; y En-Nesyri.