Vuelta a España

El último disparo de Contador

Se despide como el corredor más combativo de la carrera, con la certeza de que le quedan piernas para mucho más. Tras la etapa dio una vuelta de honor al circuito con la bandera española

GAlberto Contador pasa por la meta de la última etapa la Plaza de la Cibeles de Madrid
GAlberto Contador pasa por la meta de la última etapa la Plaza de la Cibeles de Madrid

Se despide como el corredor más combativo de la carrera, con la certeza de que le quedan piernas para mucho más. Tras la etapa dio una vuelta de honor al circuito con la bandera española.

«Cuando las cosas pasan es porque tienen que pasar y esta Vuelta tenía que correrla como a mí me gusta, por impulsos, con dolor de piernas, pero divirtiéndome cada día», explicaba Alberto Contador después de ganar en la cima del Angliru. La imagen del ciclista español en la llegada a Andorra, donde perdió más de dos minutos y medio, era la de un campeón acabado, la del final de una era. Pero se trataba sólo de un virus estomacal, una dolencia pasajera que le impidió luchar por el triunfo final en la Vuelta, pero liberó al verdadero Alberto.

Sin cálculos

Contador ha devuelto al ciclismo a una época más romántica, cuando lo único que se medía eran los kilómetros de la etapa y los tiempos en la meta. Alberto confía más en sus piernas que en los números que le marca el potenciómetro. Ante el pedaleo científico de Froome, Contador ofrece el alma en cada pedalada. «Por el bien del ciclismo sería bueno que los potenciómetros no estuvieran permitidos en competición. Igual que las radios son importantes por la seguridad, el potenciómetro no ayuda al espectáculo», dice. En la contrarreloj de Logroño decidió ignorar el potenciómetro y seguir sólo el camino marcado por sus sensaciones. En esta Vuelta, con la general perdida y el podio lejano, ha atacado en todas las etapas que terminaban en alto. Eso le ha permitido subir al podio como el corredor más combativo de la carrera.

Estrategia

Alberto ha demostrado ser superior tácticamente a todos sus rivales. Su lamento en los últimos años ha sido no tener un equipo capaz de controlar la carrera, como ha hecho el Sky para Froome. Casi en solitario, se ha permitido ganar carreras que tenía perdidas, como la Vuelta de 2012 en la etapa de Fuente Dé. O ganarlas para otro, como el año pasado con Nairo Quintana en Formigal.

Gracias

Es la palabra más repetida durante esta Vuelta. «Gracias, Alberto» se leía a cada paso en la pancartas. Se marcha con la satisfacción de haber sido el corredor más fuerte en la última semana y con fuerzas para aguantar un año más. Pero quiere marcharse en plenitud. Y con la satisfacción de dar una última vuelta de honor por el circuito de Madrid con la bandera española para recibir los últimos aplausos de su carrera. Ya no habrá más disparos del pistolero al cruzar la meta.