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Djokovic no da opción a Tsitsipas y conquista Madrid por tercera vez

El número uno mostró su versión invencible ante el verdugo de Nadal (6-3 y 6-4) y ya apunta a Roland Garros. Si vence allí, sumaría los cuatro grandes de manera consecutiva

  • Djokovic, con el título de campeón en Madrid
    Djokovic, con el título de campeón en Madrid /

    Kiko Huesca / EFE

Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de mayo de 2019. 19:30h

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Francisco Martínez.  Madrid. 12/5/2019

Novak Djokovic sofocó la rebelión de Tsitsipas, y de qué manera. El serbio, en su versión invencible, superó al verdugo de Nadal (6-3 y 6-4) en la pista Manolo Santana de la Caja Mágica para conquistar por tercera el vez el torneo de Madrid (las otras dos fueron en 2011 y 2016). Y no es que el griego no lo intentara, no es que no probara cosas, pero cuando el número uno está con esa confianza, vencerlo se convierte en una tarea más allá de lo complicado. Djokovic ha terminado en Madrid con las dudas que arrastraba desde enero. Conquistó de forma brillante el Abierto de Australia y desde ahí se despistó un poco en los siguientes torneos (Indian Wells, Miami, Montecarlo), en los que se cayó lejos de las últimas rondas. Pero ya está todo en su sitio otra vez y pese a las condiciones especiales de Madrid por la altitud, el serbio se postula como uno de los principales favoritos para conquistar Roland Garros. Es uno de sus grandes retos, ya que cerraría el círculo y sumaría los cuatro "grandes" de manera consecutiva por segunda vez. Increíble.

En España se ha unido a su equipo de trabajo el preparador físico Miljan Amanovic, por lo que ya tiene al completo a su viejo grupo, con Marian Vajda como técnico y Gebhard Gritsch como preparador físico. Hace un par de años se separó de los hombres con los que ha compartido la mayoría de su carrera, que parece que va a finalizar con ellos. Se le ha visto feliz en Madrid, bromista como siempre en los entrenamientos y en la sala de prensa y muy centrado en el juego cuando tocaba. Contra Tsitsipas estaba avisado: el griego había podido en la ronda anterior con Nadal, lo que es una garantía de peligro. Por eso Nole salió a por todas desde el comienzo y logró un "break" en el segundo juego que le permitió llevarse el primer set. Pese a que el marcador fue ajustado, la sensación de superioridad del número uno fue grande. Los duros peloteos, que los hubo, se resolvían de su lado. Su revés a dos manos era un poquito más seguro que el tiro a una del griego en los intercambios cruzados. Y cambiaba a los golpes paralelos con pasmosa facilidad para desbordar a su rival. Esos cambios son la forma habitual de ganar puntos en tenis, también lo complicado, pero él lo hace fácil. Se movió bien, se estira como un gato, restó bien y por momentos mareó al joven heleno, de acá para allá hasta ganarle el punto y hacerle perder pie en la arena. Tsitsipas sobrevivió porque se esmeró con el saque, ya que todo lo demás que intentó apenas funcionó. Las dejadas, a veces sí y muchas veces no. Tampoco se puede abusar de ellas. Apretar en los contra ataques sólo servía para que la pelota llegara antes del otro lado. Tiraba fuerte, pero la roca que había enfrente tenía respuestas.

Pronto empezaron los problemas para el griego en el segundo parcial, que salvó un 15-40 al comienzo y empezó a buscar más la red, como hizo contra Nadal en semifinales. Pero Djokovic siguió a lo suyo. También salía de esas, devolvía la voleas, y su oponente por momentos no podía hacer otra cosas que reír. "Qué tío", debía de pensar. Parece un autómata Nole: pum, pum, pum, punto... Una y otra vez, sin apenas errores, sólido en los dos perfiles, con golpes ganadores desde el fondo y con passings cuando veía que su oponente se le echa encima, con lo que agobia eso cuando estás en la pista. Saca bien el serbio, resta bien y desespera tanto a los contrarios que cuando buscan el tiro ganador se precipitan un poco y la mandan fuera. Parece un robot o, mejor dicho, un extraterreste. Cuando los astros se alían, su físico está bien y, sobre todo, su cabeza también, da pánico y transmite una sensación de que no se le puede ganar. Ni una opción de rotura tuvo Tsitsipas, que cedió un break en el noveno juego del segundo set y dijo adiós. Pese a todo, el heleno ha dado un paso adelante en este torneo. En el duelo precedente contra Djokovic lo había superado. Fue en Canadá el año pasado. Pero ahí no se vio a la versión marciana del número uno. En Madrid, sí.

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