Sin pasión por Lopetegui

En un día para comprobar el compromiso de los futbolistas con su entrenador, el Madrid hizo un partido sin alma y frío. Ganó por la mínima y recibió un gol del Viktoria, un rival muy inferior.

Benzema (d) celebra con Sergio Ramos el primer gol de su equipo ante el Viktoria Plzen. EFE/Mariscal
Benzema (d) celebra con Sergio Ramos el primer gol de su equipo ante el Viktoria Plzen. EFE/Mariscal

Si el partido contra el Viktoria era una prueba para que los jugadores defendiesen a Lopetegui con el único arma que tienen: el fútbol y lo que hagan en el campo, no deben quererle mucho o no consideran que sea una causa para implicarse con toda su voluntad. No era un partido más, no era el típico encuentro de Champions contra un rival netamente inferior, donde la victoria se da por descontada. Era otra cosa, era una prueba para comprobar hasta qué punto todo lo que está sucediendo alrededor, ese movimiento de despachos, afecta a los jugadores, a su capacidad para rebelarse y cambiar la situación de su jefe, que está contra la pared. Era el día para comprobar si eso de que están con él y creen en sus maneras es cierto o sólo va de boquilla.

Es verdad que Julen está condenado, pero aún le quedaba un hilo de vida que dependía de su desempeño ayer y de lo que suceda el domingo. O los futbolistas no lo ven así o es que este Real Madrid es lo que es y ni siquiera en días tan señalados es capaz de lograr una victoria clara y contundente, un triunfo de esos en los que se suman goles, aumentan las estadísticas y se puede pensar en el siguiente partido. No hay manera, no sale el Madrid de su tono grisáceo y triste y cada vez se enfada más su hinchada. El Santiago Bernabéu asistió estupefacto a una primera parte de intercambio de golpes y abroncó a los jugadores tras la ocasión más clara de los checos en la primera mitad y reaccionó con preocupación al gol que marcaron en la segunda. Ni contra un rival así consiguió mantener a cero la portería. No hace muchos goles el Real Madrid, pero es que sí que recibe. No hubo ninguna gana por parte del público de celebrar una victoria triste. Y las excusas de las lesiones, la mala suerte, los postes o lo que sea se le agotan al entrenador.

Al Madrid no le sale nada, pero tampoco hace porque le salga. Tuvo ocasiones para hacer más goles, sin necesidad de forzar la máquina, pero un palo y la constante mala puntería lo evitó. Luego perdió a Marcelo al final del encuentro y se marchó cojeando de tal manera que habrá que ver si llega al domingo, donde el equipo blanco podría encontrarse sin Carvajal y sin el brasileño y eso es una noticia terrible, casi dramática en estos momentos. En la derecha, se fichó a Odriozola para sustituir al canterano, pero ayer, Lopetegui decidió que su mejor lateral derecho sin Dani es... Lucas Vázquez, el extremo. Y arriba tiene buenos momentos, como el pase a Benzema en el primer gol, pero para defender necesita un curso acelerado y no le va dar tiempo para hacerlo antes del fin de semana. No hay másters donde uno se pueda sacar eso. Y sin Marcelo, Nacho ha sido la opción del entrenador.

El brasileño se fue antes de tiempo y el Madrid acabó jugando con diez, lo que en gran parte es responsabilidad del entrenador, claramente superado por todo lo que le rodea. Cuando Marcelo se cayó al suelo por primera vez, estaba haciendo el cambio de Mariano. Podía haber esperado a ver qué sucedía, pero no. Con uno más, el Viktoria acabó atacando, buscando un empate que ni en sus mejores sueños se había atrevido a imaginar.

El conjunto checo se encontró con un rival que concedía en vez de morder, que les dejaba llegar en vez de apretarles y casi saca algo positivo. Al Madrid le faltó pasión durante casi todo el encuentro. Y eso que el equipo titular tiene pinta de ser el mismo que va a salir en Barcelona, si es que llega Marcelo. Isco jugó hasta que se cansó y Asensio fue suplente. Está pasando por una de las fases habituales para todas las jóvenes promesas madridistas: se le ha caído la estrella, ahora no tiene aprobación a todo lo que haga y se le pide mucho más. En su mano está, pero ha llegado a un momento decisivo.

El Madrid se adelantó, pero eso no significó cerrar el partido, puede incluso que lo abriese más, sólo durante un tramo de la segunda mitad se vio al conjunto dominador, con el rival encerrado y decidido a hacer goles, coincidió con la salida al campo de Fede Valverde, que debutó con el Madrid y se le vio con ganas. Entre él, la animosidad de Marcelo y el buen empeño de Benzema, el mejor estos días, se mostró más entero el Madrid.

Fue un espejismo porque este equipo no sólo ha perdido los goles en los últimos encuentros, es que también a los jugadores se les ha ido cayendo el alma o las ganas de pelear y salen encuentros desangelados, como sin ganas, los días en los que tenían que decir de verdad en qué creían.