Vuelta de octavos

Courtois, en modo Champions, evita la reacción del Liverpool

Pese a que el Real Madrid fue mejor siempre, el portero solventó los apuros con tres paradas cuando el resultado era 0-0

Courtois, ante Firmino en el Real Madrid - Liverpool de Champions
Courtois, ante Firmino en el Real Madrid - Liverpool de ChampionsEuropa Press

El error que Courtois cometió en el partido de ida contra el Liverpool y que le costó un gol a su equipo es una anomalía respecto a lo que suele ser el portero del Real Madrid en la Champions, especialmente las dos últimas temporadas. Si la mitad del título del año pasado pasó por sus manos ante el Chelsea, el Manchester City y el Liverpool, para que después sus compañeros lograran las remontadas increíbles o el triunfo en la final, esta vez había empezado con el regalo de Anfield. Pero no le pasó factura en Inglaterra y en el Bernabéu ya sí tuvo su cuota de protagonismo en un partido en el que el Real Madrid fue mejor todo el rato, pero que se le podía haber complicado en caso de que el conjunto de Klopp hubiera conseguido ponerse por delante en el marcador.

No salió el Liverpool a morder como se esperaba, a lo loco, a presionar arriba, y las ocasiones más claras de la primera parte fueron del campeón, pero si el marcador llegó con empate sin goles al descanso fue por el duelo de porteros. A Alisson Becker hay que apuntarle la parada de la fe ante Vinicius en lo que era un gol cantado del brasileño y un vuelo para tocar con la punta de los dedos el lanzamiento de Camavinga, lo justo para que la pelota se estrellara contra el larguero. La réplica la dio en el otro lado Darwin Núñez, uno de esos delanteros capaces de meter goles sin parar o de entrar en agujeros negros. Fue detenido en dos ocasiones por Courtois, especialmente en un tiro que llevaba mucha mala leche, con efecto, desde dentro de área, que tenía pinta de irse para adentro, o al palo y para adentro. Completó su actuación Courtois con una parada con determinación ante el tiro de Gakpo, que iba pegado al palo, pero el portero belga estaba muy bien colocado. "La primera era fácil, pero es la típica jugada que puedes liarla tú solo, la otra no sé si iba dentro o fuera, pero hay que meter la mano", analizó el guardameta en Movistar.

Se quedó de nuevo con la frustración Salah, que destacó en la ida hasta que salió Nacho, y después desapareció, incluido el partido de vuelta. Lleva tiempo buscando venganza el egipcio, desde su incidente con Sergio Ramos en la final de la Champions de 2018 que le echó del partido por lesión, pero no ha podido encontrarla. Naufragó en la final de la temporada pasada y ayer en el Bernabéu se quedó sin rematar ni una vez a portería.