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Ensayando lo imprevisible

España juega hoy contra Croacia el segundo encuentro de Luis Enrique en el banquillo. El técnico quiere que su equipo siga jugando a varias cosas, según el momento, para que no sea repetitivo

  • Luis Enrique prepara la sesión de entrenamiento de la Selección, ayer, en Elche / Efe
    Luis Enrique prepara la sesión de entrenamiento de la Selección, ayer, en Elche / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

10 de septiembre de 2018. 22:41h

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José Aguado Madrid. 10/9/2018

Modric y Rakitic son el centro de gravedad de Croacia, la gran sorpresa del Mundial, que se plantó en la final contra Francia cuando nadie la esperaba. Es una selección que se define por sus centrocampistas. «Yo no hablaría sólo de Modric», respondió ayer Luis Enrique cuando le preguntaron por Croacia, «también de Rakitic», con quien estuvo en el Barcelona. La España que consiguió la gloria también era un equipo al que definían más sus centrocampistas que cualquier otra zona del campo. Es más, el equipo que ganó el Mundial lo hizo siendo muy austero en su número de goles.

Con Lopetegui, los centrocampistas siguieron teniendo un papel predominante, pero ya no tan importante porque la mayoría de ellos estaban en el ocaso. Por eso, con Luis Enrique al mando, todo está por ver. Lo que está claro es que si el juego de España lo van a marcar los hombres que dirigen desde el centro del campo, el juego, necesariamente, va a cambiar. Que juegue Saúl no es lo mismo que juegue Silva: «Tiene unas condiciones únicas, reúne los perfiles asociativos, puede jugar más defensivo y llegar al área para hacer goles. Es muy importante para la Selección», reconoció ayer Luis Enrique de la nueva estrella del equipo. Saúl, con su gran partido en Wembley, puede marcar el nuevo camino de España. Un equipo sin retórica, eficiente al máximo y siempre competitivo. «Es un jugador muy completo, físicamente muy potente, con llegada, también puede jugar en posesión, fútbol de toque y eso es lo que queremos, ser lo más completos posibles, combinar todas las facetas del juego y no ser previsibles», explicó ayer Busquets.

Ésa es la palabra. En Rusia dio la impresión de que el juego de asocación se había agotado definitivamente y que nadie era capaz de variarlo o de romper el ritmo, de hace algo distinto. Todo se volvió plano, repetitivo. Puede que previsible. «Nuestro objetivo es tener el balón en el campo contrario», explicaba ayer el entrenador asturiano, que además dejó claro que aún hay que seguir trabajando muchas cosas como, por ejemplo, superar al rival cuando presiona.

Cuando Inglaterra fue a por el partido a muerte, España no actuó tan bien como debía: «Podríamos mejorar en guardar la pelota. No supimos buscar la profundidad en los balones largos». Eso quiere Luis Enrique, que el fútbol se adapte a lo que está enfrente y a lo que ocurre en ese momento sin tener que atarse a una manera de jugar como quien se ata a una fe sin ser capaz de ver más allá o admitir otras creencias.

Busquets, un futbolista que ha estado con todos los últimos seleccionadores y al que nadie mueve de su posición del centro del campo quizá sea el más adecuado para hablar del juego de España y de su variación con Luis Enrique: «Tampoco hay muchas diferencias con lo anterior, hay más similitudes. Aún es pronto para sacar conclusiones, pero el sistema es el mismo», decía ayer. Puede, pero los jugadores no lo son. «Saúl tiene mucha competencia y para estar en la Selección hay que rendir siempre a un nivel muy alto», continuó ayer el seleccionador. «Isco puede jugar de cualquier posición de arriba, falso nueve, por fuera, interior», definió al que tiene que ser otro de sus hombres claves aunque en Wembley pasó de puntillas.

Luis Enrique no quiso adelantar la alineación para no dar pistas: si va a repetir o va a seguir viendo jugadores: «No voy a decir nada, la desventaja de jugar con menos días de reposo ya es suficiente», continuó el entrenador español desde Elche. Hoy tiene su segundo capítulo para seguir con su plan de ensayar la imprevisibilidad.

«Me equivoqué con Iago Aspas»

Aspas pasó de no estar en la convocatoria a ser titular contra Inglaterra tras la salida de Costa. Un cambio radical: «Uno se hace una idea de lo que espera ver y luego los entrenamientos le demuestran otra cosa. En ese sentido, no tengo ningún problema en reconocer mi error y lo intento arreglar. Estoy abierto a que me sigan sorprendiendo los jugadores. Rectificaré mi opinión siempre, porque el beneficio del equipo está por encima de lo que pueda pensar yo como entrenador», dijo Luis Enrique.

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