Irán

«De rebote, pero merecido»

Diego Costa, en un partido incómodo para él por la falta de espacios, anotó su tercer tanto en el Mundial y dejó a España a un paso de los octavos. «Había que tener paciencia», dijo el atacante.

Diego Costa celebra el gol que dio el triunfo a España ante Irán
Diego Costa celebra el gol que dio el triunfo a España ante Iránlarazon

Diego Costa, en un partido incómodo para él por la falta de espacios, anotó su tercer tanto en el Mundial y dejó a España a un paso de los octavos. «Había que tener paciencia», dijo el atacante.

Acabó la primera parte y ni una abolladura en la pared que construyó Carlos Queiroz. La estadística hablaba de diez disparos, pero ninguno fue realmente peligroso. España estaba nerviosa, con ciertas dudas. El pánico empezaba a cundir. La pregunta era una: ¿cómo superar una defensa de diez más el portero? Las respuestas, varias: abrir más el juego por las bandas, para eso fue Lucas Vázquez titular, pero no estuvo fino; tirar desde fuera del área, y lo intentaron Silva e Isco, pero... Agua. La solución la tenía Diego Costa, aunque fuera sin querer. El delantero de España es el jugador menos virtuoso con la pelota en los pies, pero al intentar una acción de fantasía encontró el gol de rebote. Había acelerado España tras el descanso, trató de hacer una ruleta a lo Zidane o a lo Isco y Ramin metió la pierna. El balón dio, de carambola, en la rodilla del futbolista español y se fue a la portería, con la velocidad suficiente como para que el portero Beiranvand no llegara. «Hemos tenido suerte, pero ellos estaban muy atrás y había que tener paciencia», dijo Costa tras el encuentro en Tele5. «Ha sido un gol de rebote, pero merecido», fue la opinión de Lucas Vázquez.

La suerte, en fútbol, también juega, pero en esta ocasión se puso de cara de quien más la buscó. No fue un buen partido del equipo de Hierro, que, por otro lado, fue el único que intentó atacar durante más de una hora. Ya lo esperaban los jugadores de la Roja. Según los datos de «Míster Chip», Irán llevaba 23 partidos oficiales sin perder, de los que mantuvo su portería a cero en 18. En la fase de clasificación dejó de forma consecutiva su meta virgen en doce duelos. Sólo encajó cuando ya tenía el billete sacado. Independientemente de la calidad de los rivales es una declaración de intenciones de a qué iba a jugar. Pero Costa encontró la llave de la caja fuerte. El brasileño por fin está brillando en un gran campeonato con España. Fue reclutado por Del Bosque para el Mundial de hace cuatro años, pero llegó con una lesión reciente y el penalti que le hicieron contra Holanda (acabaron perdiendo 5-1) fue su única aportación. Él siempre se mostró ilusionado con volver con la Roja. Las inoportunas molestias fueron un impedimento, no tenía continuidad y Del Bosque lo dejó fuera de la Eurocopa. Pero Lopetegui siempre lo tuvo en mente y en este Mundial Diego Costa ha terminado con el debate: es el delantero de la Selección. La duda siempre ha rondado su figura, por considerar que su forma de jugar no casaba con la del equipo: de los 721 pases acertados que dio España, sólo once fueron de su atacante. Su labor es otra y el triunfo de ayer fue al estilo de Costa. Con el tiquitaca costaba superar rivales y, aunque el planteamiento de Irán tampoco le favorecía, porque los espacios eran mínimos y él necesita correr, sus ganas tiraron la pared. Ya suma tres dianas. También aporta mala leche. Estuvo en un encontronazo con el portero Beiranvand, al que supuestamente pisó. «Estaba tranquilo. Con tantas cámaras no puedes hacer el tonto», aseguró.