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Luis Enrique: «Habrá evolucion, no revolución»

El asturiano comienza su etapa como seleccionador con un discurso conciliador, asegura que en su primera lista “habrá sorpresas” y que España mantendrá su estilo

  • El nuevo entrenador de la Selección, Luis Enrique, posa junto al presidente de la Federación Luis Rubiales y el director deportivo José Francisco Molina / Foto: REUTERS/Susana Vera
    El nuevo entrenador de la Selección, Luis Enrique, posa junto al presidente de la Federación Luis Rubiales y el director deportivo José Francisco Molina / Foto: REUTERS/Susana Vera

Tiempo de lectura 4 min.

19 de julio de 2018. 23:29h

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Domingo García Madrid. 19/7/2018

Luis Enrique se siente feliz como nuevo seleccionador. El discurso rupturista que se avecinaba dejó paso en su presentación a una versión más amable, más conciliadora, sin romper con el pasado que tantos éxitos dio a la Roja, pero añadiéndole «una vuelta de tuerca». Quiere que España mantenga su estilo, que siga siendo protagonista en el juego y se mostró enormemente respetuoso con el trabajo que hicieron sus antecesores en el cargo. «Hay que reforzar el trabajo tan impresionante que han hecho tanto el señor Lopetegui como el señor Fernando Hierro», dijo. Ambos fueron compañeros suyos de equipo y de selección en su etapa como jugador. «La idea es evolucionar, como sucedió en el Barcelona. No hay que hacer una revolución sino una evolución», añade. Y en esa evolución se trata de mejorar el trabajo de finalización, la presión tras pérdida y el balance defensivo. «Gracias a Luis encontramos lo que somos de verdad, somos jugadores talentosos, no muy fuertes físicamente, pícaros, pillos, listos, pero me gusta lo que veo, España juega bien al fútbol», admite.

Luis Rubiales, el presidente de la Federación, buscaba un seleccionador que impusiera su carácter en el vestuario. «Si hay que poner mano dura no me asusta», reconoce Luis Enrique, pero su discurso fue más conciliador, más tranquilo de lo que acostumbraba en sus clubes, consciente de que ahora es el entrenador de todos. «No soy anti nada, soy el seleccionador de todos los jugadores españoles», asegura el nuevo responsable, que fue presentado como si fuera a recibir un premio, saliendo desde detrás de la sala de butacas del salón Luis Aragonés. En el fondo, se trata de eso para él. «Como entrenador siempre he manifestado que era un cargo que me ilusionaba. No me pronuncié así con ningún club», reconoce. Y para cerrar las dudas sobre su posición ante la situación de Cataluña, dijo: «Me considero gijonés, asturiano, español y también catalán».

Sobre el pasado, sobre la destitución de Lopetegui, no quiso pronunciarse. Sí lo hizo sobre el papel que desempeñarán los futbolistas en la gestión del grupo. Con anteriores seleccionadores se ha hablado de la importancia excesiva que tenían los capitanes en la toma de decisiones. Ni Rubiales ni él han hablado con los jugadores en los últimos días, aunque ambos reconocen que son «los más importantes», pero siempre dentro del campo. Ni siquiera el capitán, Sergio Ramos, ha sido consultado en estos días por el seleccionador o el presidente. Sin embargo, reconoce Luis Enrique que una de las cosas que más le gustan de su trabajo es «hablar con los jugadores». «Son jóvenes, te transmiten entusiasmo, ilusión, pero el jugador siempre tiene una visión individual de lo que es del deporte. Me gusta consensuar, pactar las cosas que se puedan pactar. El objetivo es facilitar las cosas a los jugadores, ayudarles al máximo. Pero hay cosas que son trabajo del seleccionador y para eso estoy», afirma. «No soy amigo de poner muchas normas, pero sí habrá unas normas básicas para que no sea un cachondeo», admite. Y para eso entiende que cada futbolista es diferente. «Yo no trato a mis tres hijos igual», reconoce. «Hay veces que tienes que tener mano blanda y otras que tienes que dar una colleja. A uno le tendré que decir que espabile y a otro le tendré que dar un abrazo», asume.

Junto a Luis Enrique fue presentado su cuerpo técnico: Robert Moreno, el segundo entrenador; Jesús Casas, tercer entrenador; Rafel Pol, preparador físico; y Joaquín Valdés, psicólogo. «Todos estamos de acuerdo en que la cabeza es lo más importante para competir. El psicólogo es la única persona que ha trabajado conmigo en todos los clubes. Es una opción que siempre damos a los jugadores buscando su beneficio. Es una de las armas que les daremos, que vayan al psicólogo para mejorar su rendimiento o para solucionar un problema en su casa, pero siempre de manera voluntaria. Lo que buscamos es ayudar al máximo a los futbolistas», admite.

Entre sus colaboradores ya no estará Albert Celades, hasta ahora seleccionador sub'21, que ha abandonado la Federación. «Estuvimos con Albert, que es un diez, una persona que ha trabajado y ha conseguido unos resultados buenísimos. Ha sido una decisión de él que respetamos. Hablaremos con la dirección deportiva, con Ginés [Meléndez] –coordinador de las categorías inferiores– y buscaremos lo mejor», asegura Rubiales. Hasta ahora, el criterio de la Federación siempre ha sido formar entrenadores a la vez que jugadores e ir subiéndolos de categoría. Así sucedió cuando Milla sustituyó a López Caro en la sub'21 o cuando Lopetegui hizo lo mismo con Milla. Si se aplica ese criterio, Luis de la Fuente sería el nuevo técnico de la sub'21 y Santi Denia ascendería a la sub'19. Pero el criterio, ahora, es el de Rubiales, que asegura no haber ofrecido a Benítez el puesto de seleccionador para el Mundial. «El único técnico con el que hemos hablado es Luis Enrique», asegura. El seleccionador de todos.

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