Champions League

Ronaldo, contra las dudas

Cristiano Ronaldo, posa junto a su r'eplica en cera en el museo CR7, inaugurado hoy en Funchal, Madeira.
Cristiano Ronaldo, posa junto a su r'eplica en cera en el museo CR7, inaugurado hoy en Funchal, Madeira.

Cuando al Real Madrid no le sale bien un partido, hay que girar la vista hacia Cristiano Ronaldo para comprobar cómo se encuentra la moral del grupo. El portugués es probablemente el futbolista más ambicioso del equipo, el que siempre termina insatisfecho, que no se perdona los días malos ni los pequeños errores en los días buenos. Pero ayer, veinticuatro horas después del empate en El Sadar, Cristiano Ronaldo sonreía y miraba el futuro con optimismo. En parte porque inauguraba su museo en Funchal, donde nació , un lugar donde almacenar para el recuerdo todos sus logros pasados y los que vendrán: «Es una oportunidad para conocerme que voy a dar a la gente a la que le gusta Cristiano Ronaldo: a mis fans y a las personas de Madeira donde crecí y donde tuve mi infancia. Es algo muy bonito y un motivo de orgullo y emoción. Espero ganar muchos más títulos y trofeos. Me siento contento, emocionado e ilusionado», aseguró la estrella del Madrid.

El portugués, muy implicado este año con el equipo, está convencido de que lo que ha sucedido este fin de semana es pasajero, que tiene remedio y que al final de temporada habrá por lo menos un título más colectivo en su museo. Puede ser la Copa del Rey, la Liga o el gran objetivo, el objeto de deseo de todos los madridistas: «Siempre tendré un hueco para la Décima. Ojalá sea este año. Estamos muy ilusionados en poder lograrla».

El empate en Pamplona ha dejado una sensación extraña en el Real Madrid. Remontaron un partido que iban perdiendo por dos goles y con unas decisiones del colegiado más que discutibles que les perjudicaron. El Sadar nunca ha sido un campo donde el Madrid se desenvuelva con comodidad, por eso, un empate cuando el partido parecía perdido no se puede considerar como un mal resultado.

Pero en el entorno blanco también se discute sobre el juego de Ramos en este comienzo de temporada o sobre la actitud de Di María después de una semana en la que ha desvelado en público que no está a gusto. El argentino sustituyó a Bale, pero no se vio nada de su garra habitual. Su aportación al juego fue discreta cuando más se le necesitaba.

Ancelotti tampoco tuvo su mejor día con los cambios que llevó a cabo. El entrenador italiano cuenta con el total respaldo del club, pero algunas decisiones en momentos puntuales de varios partidos no terminan de convencer dentro del Bernabéu. Contra Osasuna retrasó a Xabi Alonso cuando el Madrid se quedó con uno menos, pero ya sólo un gol en contra, y el magnífico centrocampista, aunque tuvo acciones de mérito como central, no dio nunca la sensación de estar cómodo. Volvió a su puesto, pero al final el Madrid acabó el encuentro sin Bale, Isco ni Modric. Tres hombres que pueden ser decisivos. Ancelotti justificó el cambio de Modric porque arrastraba molestias del partido de la «Champions» contra el Copenhague.

La actitud de Ronaldo borró ayer preocupaciones. En los 400 metros del museo, entre los 150 trofeos, hay un sitio para varios más. Colectivos, pero también individuales, como el Balón de Oro, del que tanto se habla y que se otorgará el 13 de enero. «Todo lo que está aquí en el museo es fruto de mi trabajo en términos individuales y también colectivos. Por eso todos los trofeos son importantes. Todo aquello que he conquistado es fruto de un trabajo colectivo que, a veces, se refleja en individualidades». Aún tiene que decidir si viaja a Zúrich: «Faltan algunos días, aún estoy hablando de eso con el club».