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Alcaraz deslumbra en la final del Godó ante Carreño

Suma su tercer título de 2022 al imponerse en Barcelona por 6-3 y 6-2. La victoria le convierte en el número 9 del mundo antes de llegar a Madrid

Carlos Alcaraz cumple 19 años el 5 de mayo y lo hará como campeón del Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. Es su tercer título en 2022 (Río, Miami y Barcelona), el quinto de su carrera y en la Carrera de Campeones, la clasificación anual, sólo tiene por delante a un tal Rafa Nadal. Alcaraz arrasó con Pablo Carreño en la final y lo superó en 66 minutos por 6-3 y 6-2.

La incógnita de la primera final española en el Godó desde 2013, aquel Nadal-Almagro, era si Carlos o Pablo iban a pagar la sesión doble dominical. Carreño estuvo poco más de una hora en pista por la mañana ante Schwartzman. Alcaraz se tiró más de tres para liquidar a De Miñaur y su pie derecho había dado alguna señal de alarma. Ni un síntoma de flaqueza hubo por ambas partes. Los cuatro primeros juegos fueron una lección de autoridad desde el servicio. Buenos saques, golpes ganadores que aparecían con facilidad y la familiaridad que da llevar entrenándose juntos media vida. Ya lo decía Carlitos: “Nos conocemos más que de sobra, hemos entrenado millones de veces y hemos estado prácticamente en todos los torneos juntos”. Carreño tenía clarísimo lo que había enfrente: “Tiene un potencial terrible. Es muy agresivo, valiente y alegre. Tiene variantes: sube a la red, hace dejadas, lifta muy bien la bola, pega muy duro... Va a ser muy complicado”. Y tanto. Para muestra el quinto juego, Alcaraz sumó el primer punto al resto con una derecha ganadora. Siguiente punto: revés paralelo profundísimo del murciano. En un instante, Carreño se encontró con dos bolas de break en contra y cometió el primer error. La ruptura alimentó aún más el juego agresivo de Carlitos. Nada de peloteos, puntos largos e intercambios interminables. Ya había tenido suficiente con las más de tres horas y media matinales de la semifinal. Se situó mandando con 4-2 y tuvo un 0-40 en el séptimo juego. Ahí Carreño logró domar algo a la bestia. Desactivó las tres bolas de break, alargó los puntos y salvó otras dos pelotas más de ruptura. Siguió vivo, pura supervivencia.

Lo que podía haber sido un lastre, cinco bolas de ruptura desaprovechadas, Alcaraz lo borró de inmediato de su memoria. Cerró un nuevo saque con autoridad -sólo dos puntos cedidos con su servicio en todo el set- y Carreño, como no podía ser de otra forma, empezó a sentirse desbordado. La prueba fue el desenlace del primer set. Pablo se encontró con un golpe relativamente sencillo cerca de la red. Apeló a su gran revés, pero... en vez de conectar un paralelo sencillo la falta de confianza provocada por Alcaraz le llevó a soltar un cruzado a dos manos que se le fue. En poco más de media hora, Carlitos tenía la final donde quería. Rápido y sin sentimientos.

A Carreño no le quedaba otra que esperar que amainara la tormenta. El set arrancó igual que lo hizo el partido. Sobre todo del lado de Alcaraz. Dos primeros servicios cerrados en blanco. El gijonés, al menos, logró salvar los suyos para seguir en la pelea. En el quinto juego llegó a disponer de un 15-30, pero como si nada. Carlitos no se movió una línea del plan. Pim pam pum. Resolvió el saque y en el siguiente juego llegó su novena bola de break. Carreño falló con la derecha y descarriló. El 4-2 fue un muro excesivo porque Alcaraz mantuvo su servicio en ebullición. Poco después ya estaba levantando su tercer título de la temporada. A la Caja Mágica llegará la próxima semana como número nueve del mundo. Tremendo.