Pablo Carreño: «Sólo he parado dos semanas y media»

El número 23 del mundo ha superado los problemas físicos para seguir creciendo.

El número 23 del mundo ha superado los problemas físicos para seguir creciendo.

Es el segundo jugador español en el ranking mundial. Pablo Carreño (12-7-1991, Gijón) aspira esta temporada a volver a meterse entre los diez mejores del mundo. Pasó por Madrid antes de arrancar la temporada como embajador de Peugeot.

–¿Cómo han sido sus vacaciones?

–Pues casi no me acuerdo porque a mediados de noviembre ya estaba comenzando la pretemporada. Paré dos semanas y media, no más. Y eso fue gracias a que en París-Berçy perdí pronto y tuve más tiempo de descanso, que si no... Hasta ahora no he tenido molestias, me encuentro bien.

–Su 2018 no fue sencillo...

–Espero que este no sea tan complicado a nivel de lesiones. Acabé el 23 del mundo, pero me hubiera gustado hacerlo mejor porque sabía que podía. Jugué sólo 21 torneos y hasta el US Open estuve a buen nivel, pero los problemas físicos me lastraron luego. Para este año tengo previsto jugar 23-25 torneos, aunque luego depende de los resultados. Si lo hago bien no necesitaré jugar tantos.

–La gestión del calendario sigue siendo un problema fundamental para todos...

–Hay mucha gente pensando en cómo solucionar esto y el problema sigue ahí. Por eso hay que planificar muy bien la temporada, prepararse muy duro físicamente y que te respeten las lesiones. No se pueden cometer errores como hice el año pasado cuando intenté forzar para estar en la Davis y luego arrastré esas molestias hasta final de año.

–En 2018 hablaba de mejorar en su agresividad, ¿lo ha hecho?

–Creo que he demostrado en muchos torneos que mi nivel de agresividad es mayor. Mi nivel de juego cuando estoy bien es alto, pero para ser más agresivo tengo que estar muy concentrado. Hay otros apartados del juego que me salen con más naturalidad, gestos y golpes que me salen sin pensar. Tengo que atacar antes que mi rival porque hoy todo el mundo juega muy rápido y se pegan muchos palos.

–¿Cuál es su objetivo para este año?

–Tengo que intentar llegar al «top 10» porque sé que tengo tenis para ello. Es algo que ya he conseguido y sé que puedo volver a estar ahí. Llevo una temporada y media sin levantar una copa y tengo ganas de acabar alguna semana llegando al domingo y ganando. He hecho semifinales y cuartos de final en torneos importantes. Pero en otros torneos más sencillos, los 250 o los 500, me ha faltado dar el saltito para disputar la final.

–¿Puede ser esta la temporada en que algún jugador se cuele entre los Djokovic, Nadal y Federer?

–Zverev. Tiene un nivel altísimo. Sus últimos meses no han sido una sorpresa para la gente del tenis. Quizá es un tanto irregular en los «Grand Slams», en partidos a cinco sets, pero es que sólo tiene 21 años y a esa edad los únicos que ya estaban ganando cosas eran gente como Nadal, Djokovic o Federer, que son superdotados. No sé si a Zverev se le podrá comparar con ellos, pero tiene por delante mucho futuro y tiene muy buena pinta.

–¿Cómo valora la nueva Copa Davis?

–Ha hecho el cambio que se le pedía, un cambio que era necesario. En un campeonato en el que se representa a los países, en un torneo por equipos a nivel mundial, tendrían que estar las mejores raquetas. Por eso hay que mirar detenidamente el calendario, hay que pensar en los jugadores. Con la Copa Davis que había antes era muy complicado viajar, cambiar de superficie y dar el nivel. Que se juega en una semana, con una fecha fija, con la superficie ya determinada... Facilita mucho las cosas.

–Lo que suena raro son las críticas de los jugadores...

–Las pegas vienen por la fecha, eso lo tengo claro. Hay que pensar que está puesto en la segunda mitad de noviembre cuando la mayoría de jugadores han acabado su temporada a principios de ese mes. Salvo los que juegan el Masters, que sólo son ocho, el resto de jugadores están ya de vacaciones y ahí quedan un par de semanas colgadas que... Hay que pensar que la temporada arranca a finales de diciembre o a primeros de enero y apenas te queda tiempo para descansar. La fecha están intentando cambiarla por lo que yo sé, pero no parece sencillo.