Aviones sin piloto: posibles, pero improbables

La falta de confianza de los pasajeros en su seguridad es todavía un gran freno para su implantación

A la izquierda, una cabina de avión con dos pilotos al mando, a la derecha un avión en la pista de despegue
A la izquierda, una cabina de avión con dos pilotos al mando, a la derecha un avión en la pista de despegue

El pasado 16 de enero, un avión de pruebas de Airbus despegó del aeropuerto de Toulouse-Blagnac. Su apariencia externa no hacía sospechar la gran novedad que encerraba en su interior. Por primera vez, un avión de este tipo había realizado el despegue de forma completamente automática. Tal y como describió el piloto de pruebas de Airbus Yann Beaufils, que supervisó el test, «una vez liberados los frenos, el avión comenzó a moverse y a acelerar de forma automática manteniendo la línea central de la pista, a la velocidad exacta de rotación cuando entraba en el sistema. El morro del avión comenzó a elevarse automáticamente para ponerse en la posición adecuada de despegue y unos segundos después estábamos en el aire». Para ejecutar la maniobra, el avión empleó una tecnología de reconocimiento de imagen instalada directamente en el aparato.

Airbus ya aseguró el pasado mes de junio en el Salón Aeronáutico de París que tenía la tecnología para hacer despegar aviones de pasajeros con un solo piloto o incluso sin pilotos. «¿Cuándo podremos introducir esa tecnología en los grandes aviones comerciales? Ese es un tema que estamos discutiendo con los reguladores y con los clientes, pero en cuanto a la tecnología, no vemos un obstáculo», aseguró entonces Christian Scherer, director comercial del fabricante europeo a Ap. La demostración de que su afirmación no era un farol es la prueba que llevaron a cabo el pasado día 16. Pero la cuestión es si la industria está preparada para dar el paso definitivo y sacar a los pilotos de los aviones. Y la respuesta es que, en este momento, parece que no.

Un avión de la compañía Airbus
Un avión de la compañía AirbusDOUMENJOU Alexandre - MasterFilms

El principal argumento que sustenta la eliminación de los pilotos es el económico. Un informe de UBS cifró en 30.000 millones de dólares anuales lo que las aerolíneas se ahorrarían si se eliminasen los dos pilotos que actualmente van en los aviones, cantidad que se reduciría a 13.000 millones si sólo se eliminase uno de la ecuación. Este recorte de gastos podría trasladarse al precio de los billetes. Según UBS, podrían valer hasta un 11% menos, lo que, en el caso de Estados Unidos, se traduciría en un recorte del precio de 40 dólares por pasaje. Otro es la escasez de comandantes a la que se enfrenta el sector. Un informe de Boeing cifra en 790.000 los nuevos pilotos comerciales que necesitará la aviación en las próximas dos décadas. Un problema que quedaría solventado de un plumazo con los aviones autónomos.

Pero la cuestión es que lo económico se enfrenta a un poderoso aliado a favor de la permanencia de los pilotos: la confianza. El propio Scherer admitía en sus declaraciones que el principal problema a corto plazo para sacar a los comandantes de los aviones es la sensación subjetiva de seguridad de los pasajeros. El mismo informe de UBS afirmaba que sólo un 17% de los entrevistados estaría cómodo subiendo a un avión sin los pilotos al mando.

En opinión de estos profesionales, «la tecnología actual sigue sin ser capaz por sí sola de dar la confianza suficiente a los pasajeros», según defiende su sindicato español (Sepla). Cuando un piloto se pone a los mandos de un avión posee «el entrenamiento suficiente para afrontar cualquier tipo de eventualidad a la que no siempre saben responder los automatismos del avión. Intervenimos cuando los automatismos fallan, y lo hacemos a diario», aseguran. Los pilotos, explican, intervienen en cuestiones como el comportamiento de pasajeros conflictivos, el mantenimiento de la aeronave, los fallos técnicos o el estado de la pista donde debe aterrizar el aparato. En los últimos 40 años, de las cabinas de los aviones han desaparecido el operador de radio, el navegador y el ingeniero de vuelo. Pero el paso de eliminar a uno o a los dos pilotos es, para el colectivo, prematuro en cuanto a que son «el garante último de la seguridad» cuando se presentan imprevistos como pájaros, drones o cambios climatológicos.

La propia Airbus se encargó, el mismo día en que ejecutó la prueba, de rebajar la posible euforia sobre la proximidad de los vuelos sin piloto. El consorcio aseguró que su idea no es avanzar en los vuelos autónomos «como un objetivo en sí mismo», sino explorar «las tecnologías autónomas» así como otras innovaciones en áreas como los materiales, la electrificación o la conectividad para analizar su futuro potencial.