El confinamiento por el coronavirus reducirá la actividad de España en casi un 30%, según la OCDE

Sólo tendrá efectos más negativos en Alemania y Japón, según la organización

La OCDE considera inevitable que haya una recesión debido al coronavirus
La OCDE considera inevitable que haya una recesión debido al coronavirus

El confinamiento de la población para frenar el avance del coronavirus tendrá un impacto brutal en la economía española. Según cálculos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la medida provocará que la actividad en España se desplome un 30%. Sólo dos países, Alemania y Japón (más de un 31%) sufrieron derrumbes más severos que el español.

La OCDE ha advertido en un comunicado de que muchas economías caerán en recesión, algo “inevitable” porque hay que luchar contra la pandemia y al mismo tiempo hacer lo necesario para que la actividad arranque tan pronto como sea posible. Estas estimaciones las presentó el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, a los líderes del G20 en su cumbre virtual de ayer, donde insistió en que hacen falta más acciones para absorber el choque económico y una respuesta más coordinada de los gobiernos para salvaguardar a las personas y a las empresas, que saldrán “muy fragilizadas” de la crisis.

La OCDE, que habla de estimaciones más que de proyecciones dada la incertidumbre sobre la duración y efectos del confinamiento, señala que el impacto es diferente para cada país en función del peso relativo que tiene cada sector en su economía y de otras características propias. La organización señala que países como España, donde el turismo tiene un peso económico importante, se verán más afectados dado que ese sector podría sufrir desplomes de hasta el 70%. En el otro extremo, los que tienen una actividad muy volcada en la agricultura o en la minería y el petróleo deberían sufrir menos en un primer momento, aunque luego sufrirían el choque de la reducción de la demanda mundial de materias primas.

Frenar la pandemia, la prioridad

Gurría asegura que “el alto costo de las medidas sanitarias que se imponen ahora son necesarias para impedir consecuencias mucho más trágicas y un impacto todavía peor en nuestras economías mañana”. La razón es que la posibilidad de que haya “millones de muertos” y un colapso de los sistemas sanitarios “nos diezmaría financieramente y como sociedad”. Por eso, afirma que “ralentizar esta epidemia y salvar vidas humanas tiene que ser la primera prioridad de los gobiernos”.

El secretario general ya hizo un llamamiento el pasado fin de semana para poner en marcha “un plan Marshall global”, en alusión al programa masivo de ayuda que puso en marcha Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a sus aliados a recuperarse económicamente. Entre las medidas que propone están recapitalizar los sistemas de salud o movilizar todos los recursos macroeconómicos al alcance, monetarios, políticos y estructurales.