Test obligatorios para entrar en España

Aislados varios contagiados en Oviedo
GRAF3444. OVIEDO, 22/07/2020.- Un cámara de televisión trabaja junto a dos turistas en una calle de Oviedo, este miércoles. Una mujer y un joven del área de Oviedo que formaban parte de los contactos estrechos de dos contagiados de coronavirus que habían estado en Barcelona y Pamplona en días pasados se encuentran aislados en sus domicilios, con síntomas leves, tras haber dado positivos en las pruebas PCR. EFE/Alberto MoranteAlberto MoranteEFE

Este es el verano más atípico de nuestra historia. Nada de aquellos agostos apretados en la playa de Levante de Benidorm, en la calle San Miguel de Torremolinos, en el Arenal de Mallorca. Un estío de turismo sin turistas que nos devuelve a aquel pasado autárquico en el que solo había paisanos por las calles. Que nos va a costar un riñón porque vivimos de nuestros visitantes, y esta temporada solo vemos hoteles cerrados, trenes a medio gas, aeropuertos con un aspecto desconocido.

A propósito de los turistas, en España seguimos sin practicar una prueba que en estos tiempos debería ser obligatoria. Se trata del test PCR negativo para certificar que la persona que entra está libre de virus, o bien un comprobante serológico que diga que fulano ya pasó la enfermedad, tiene anticuerpos y es inmune. Se hace en numerosos países de África, Asia y América con la cartilla de la fiebre amarilla, por ejemplo. Si usted no lleva cartilla, no entra en el país. No es racismo ni marginación ni nada. Es seguridad sanitaria para trasladar al mundo la idea de que España es un país seguro y con garantías que merece la pena visitar. No hemos hecho eso, pese a las numerosas voces que lo exigieron desde el principio (entre otras la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso), y hoy la única noticia de España que deambula por el mundo es la de los inquietantes rebrotes.

Fallamos en previsión, no supimos acertar en la gestión, planteamos mal la desescalada y ahora estamos recogiendo los frutos con esta suerte de turismo sin turistas tan desoladora como económicamente ruinosa.