El Gobierno espera una vacuna en nueve meses para relanzar la economía y el empleo

En la aplicación de su plan de recuperación incluye en sus previsiones escenarios de pandemia, de restricciones y de la aparición de una cura del coronavirus, pero no un confinamiento

El Gobierno espera que la economía inicie la remontada a partir de junio del año que viene, momento en el que espera que la vacuna del coronavirus pueda ser un hecho. Fuentes ministeriales explicaron que las proyecciones “ya incorporan” escenarios de rebrotes de la pandemia, las restricciones que actualmente se están aplicando e incluso una posible cura, pero no medidas superiores como sería un confinamiento. Por eso, incidieron en la necesidad de atajar los rebrotes, ya que el simple hecho de su propagación acaba pasando factura a la actividad ante el temor de restricciones e inhibe inversión y consumo, mientras que los buenos datos sanitarios alientan una recuperación inmediata.

En concreto, en el ‘Informe de situación de la economía española del Gobierno’ señala que las expectativas sobre la producción de una vacuna eficaz han ido mejorando de forma “exponencial” en los últimos meses, por lo que, siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), espera que la vacunación generalizada pudiera comenzar entrado ya el año 2021. El Gobierno sostiene que si no se retrasa más allá de esa fecha, “gran parte de la población podría estar vacunada a lo largo del segundo semestre de 2021, permitiendo una vuelta a la normalidad”. Eso sí, avisa de que “si hubiera dificultades no previstas en el desarrollo de vacunas eficaces”, el período de convivencia con el virus “deberá prolongarse, manteniéndose ciertas restricciones, aunque localizadas y esporádicas, que limitarían los niveles de utilización de la capacidad productiva, particularmente en algunos sectores de especial relevancia para España, como el turístico, la hostelería o el comercio”, sostiene el informe.

Según dichas fuentes y en términos generales de la economía, admitieron que con los rebrotes se produjo una ralentización de la actividad a la vuelta del verano, pero “los datos de alta frecuencia” que dan el diagnóstico diario de la economía revelan una mejora y que el desempeño ha sido ya mejor en la primera semana de octubre frente a la última de septiembre. Con estos mimbres esperan que, si la segunda oleada se controla con rapidez, y se llega a 2021 con unas cifras razonables, el Plan de Recuperación, con el que se articularán las inversiones asociadas a los fondos europeos, permitirá lograr un rebote económico, gracias, principalmente, a la creación de empleo.

Según sus previsiones, en base a la inversión de los fondos, se crearán unos 200.000 puestos de trabajo en 2021 y aumentaría aún más en 2022 y 2023, cuando se generarían unos 300.000 puestos de trabajo cada año, hasta sumar el total de 800.000 en el trienio apuntado esta semana por el presidente del Gobierno. El plan del Gobierno, con 30 líneas de actuación -según traza en el plan presentado en Bruselas, paso previo a que le concedan los fondos- persigue cambiar la capacidad productiva del país y abordar la transformación digital y ecológica haciendo uso de 72.000 millones de euros en fondos que llegarán de Europa en el trienio proyectado.

Estas líneas de actuación tendrán efectos distintos en el empleo y en el PIB. El cuadro macroeconómico del Gobierno prevé que la tasa de paro baje este año hasta el 17,1% y hasta el 16,9% en 2021. El Plan de Recuperación confía en sumar entre dos y tres puntos de PIB anuales en el periodo 2021-2023, con un “efecto multiplicador”, con un impacto de la inversión en el PIB de alrededor del 1,2% en 2021. Esto permitirá elevar el crecimiento potencial de la economía española -a diez años vista- por encima del 2%, cuando actualmente los cálculos lo sitúan entre el 1,5% y el 1,6% en esa fecha, como ya adelantó la propia ministra Nadia Calviño en la presentación del Plan.

Asuntos Económicos destaca que algunos de los proyectos incluidos en el plan tienen un “efecto estructural”, ya que atajan deficiencias históricas en productividad o formación, que tendrán consecuencias positivas en todos los ámbitos económicos a largo plazo, sobre todo en el empleo. Según sus cálculos, los ERTE son los causantes de la alteración del patrón histórico de relación del empleo con respecto al PIB que recogen las previsiones, ya que en 2020 la economía caerá un 11,2 % y el empleo un 8,2 %, mientras que en 2021 la economía crecerá un 7,2 % y el empleo, un 5,6 %. Con la aplicación de las líneas de actuación del plan, los trabajadores sujetos a ERTE -entre ellos, 110.000 del comercio y 220.000 de la hostelería- deberían reincorporarse a sus puestos.