Ahorrar en la factura de la luz: cómo programar los electrodomésticos para que funcionen en las horas más baratas

La mayoría de los lavavajillas, lavadoras y secadoras cuentan con temporizadores o teclas de inicio diferido. Este hábito puede reducir su recibo en 500 euros al año, según la OCU

Una persona programa una lavadora
Una persona programa una lavadora

Aprovechar las tramos más baratos de la nueva factura de la luz puede convertirse en una tarea algo más sencilla dejando los electrodomésticos programados para que funcionen a ciertas horas. La mayoría de los lavavajillas, lavadoras y secadoras cuentan con temporizadores o teclas de inicio diferido para programarlos y que trabajen en las franjas horarias más económicas (llano y valle), explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Los relojes programadores también pueden ser de ayuda para evitar las horas punta, es decir, las más caras, que se concentran entre semana de 10:00h a 14:00h y de 18:00h a 22:00h. Esta práctica puede reportarle un ahorro de 500 euros al año a un usuario medio, señala la OCU. Sacar después la ropa a medianoche o entrada la madrugada es ya otra historia.

El lavavajillas es el electrodoméstico que más se presta a programarlo para que funcione durante las horas valle (de 00:00h a 8:00h entre semana) ya que no es necesario sacar los platos al momento y su ruido no es excesivo, así que no ocasionará molestias a los vecinos. En el caso de la lavadora y la secadora, hay que tener en cuenta que sus decibelios en funcionamiento pueden superar el nivel de ruido legal en horario nocturno y ocasionarle una multa.

¿Cómo los programo? Con la función de inicio diferido o temporizador

Casi todos los lavavajillas, lavadoras y secadoras actuales cuentan con una función de inicio diferido, esto es, un temporizador que permite programar su puesta en marcha a la hora fijada. Lo más probable es que su electrodoméstico cuente con ella, ya que solo 15 de los 213 lavavajillas analizados por OCU y solo una de las 169 lavadoras carecen de la función temporizador o inicio diferido.

Aunque el funcionamiento puede variar dependiendo de cada electrodoméstico y la OCU aconseja consultar el manual de instrucciones, el procedimiento para usar el temporizador es bastante similar en todos los casos. El primer paso es elegir el programa de lavado o secado deseado, después debe seleccionar la función de inicio diferido y programar el número de horas que quiere retrasar el comienzo del programa. Por último, pulse el botón de puesta en marcha de forma habitual. No se asuste si el tambor de la lavadora gira un par de veces, en algunas es normal, advierte la Organización de Consumidores y Usuarios.

Temporizadores continuos y por tramos

Para seleccionar el número de horas que se retrasará el comienzo del programa hay dos procedimientos: los temporizadores continuos y los que van por tramos. Estos son dos mecanismos diferentes que la OCU explica con detenimiento. “En algunos modelos, pulsando la tecla marcada con un reloj, puedes ir aumentando las horas de una en una, hasta programar cuántas horas quieres diferir el inicio, con un máximo de 24 horas”, aclara la OCU. Estos vienen a ser los temporizadores continuos. En cambio, en el caso de los temporizadores por tramos, solo se permite diferir un número determinado de horas. Lo más común es que pueda elegir entre retrasar el comienzo 3 horas, 6 horas o 9 horas, pulsando la tecla varias veces. OCU aconseja tener en mente cuánto dura el programa y la hora de finalización para que concluya dentro de los tramos más baratos.

Programadores de enchufe

“Para electrodomésticos que no cuentan con una función de inicio diferido hay otra opción: utilizar un reloj programador que se coloca en el enchufe y corta el paso de la corriente hasta que llega la hora programada. Hay modelos manuales que se programan hundiendo las lengüetas de las horas a las que quieres que se conecte y programadores digitales con teclas y pantalla”, detalla la OCU. No obstante, uno de los principales inconvenientes de este sistema es que hay electrodomésticos en los que no basta con conectar la corriente eléctrica, sino que se debe pulsar el botón de puesta en marcha para que se inicie el programa. Por lo que puede ser una inversión en vano.