No habrá recuperación en el empleo hasta 2023

La OCDE estima que hay casi ocho millones más de parados que en 2019. Mantiene a España entre los países con peores cifras de paro del mundo desarrollado

La OCDE ve desempleo un problema para España
La OCDE ve desempleo un problema para España

La recuperación será insuficiente para devolver a España el empleo y la riqueza precovid antes de 2023. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado la OCDE, que advierte que aunque el empleo se está recuperando de la crisis que sufrió el pasado año y que hubiera sido mucho peor sin el recurso masivo a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), todavía está lejos del nivel prepandemia y seguirá por debajo durante todo 2022, y empezará a estabilizarse al año siguiente, aunque con diferencias entre los países miembros.

La OCDE estima en su informe anual de Perspectivas del Empleo que la tasa de desempleo en el último trimestre de 2022 será 0,4 puntos superior a la que había al acabar 2019, antes de que se dejaran sentir los primeros efectos del coronavirus. Eso significa 2,84 millones de desempleados más para empezar 2023. En 2020 se llegaron a perder 22 millones de empleos en los países miembros -el desempleo subió hasta el 8,8 % de la población activa en abril, frente al 5,3 % en diciembre de 2019- y 114 millones en todo el mundo.

“La fuerte recuperación económica y del empleo experimentada en el 2021 y proyectada para el 2022 no serán suficientes para alcanzar el nivel precovid de PIB per cápita y tasa de empleo (63,5%) antes del 2023”, señala la organización, que insiste en que “la recuperación va más rápido de lo que esperábamos pero es incompleta”. Por ello, insistió en que la prioridad es “vacunar al mayor número de personas en todo el mundo”, porque la recuperación seguirá siendo precaria mientras la vacunación sea desigual.

Las proyecciones hacen capítulo especial a España, cuya tasa de paro se mantendrá muy alta hasta finales de 2022, alrededor de seis décimas por encima del nivel de desempleo registrado antes de la pandemia. Por ello, recuerda al Gobierno que la crisis ha afectado más a los más vulnerables, incluyendo trabajadores en empleos poco remunerados y con contratos temporales, personas con bajo nivel educativo, y jóvenes, destacando la eficacia de las ayudas públicas, como el subsidio de desempleo y los ERTE, para proteger los ingresos. En este sentido, señala que la utilización máxima de los ERTE en España fue comparable a la de otros países de la OCDE, en torno al 20% del nivel de empleo precovid.

No obstante, la organización apunta que las personas vulnerables que perdieron el empleo al principio de la pandemia se encuentran actualmente en una situación de desempleo a largo plazo, mientras que la recuperación de sus horas de trabajo es más lenta que la de trabajadores con mayor vínculo con el mercado laboral. Sitúa a España en una situación intermedia, con el 15,4% de tasa de desempleo en mayo, una de las tasas más elevadas de la organización, aunque destaca que la subida respecto la que había al terminar 2019 (13,8 %) no era de las peores.

En cifras generales, pese a que las cifras han mejorado, en la actualidad continúa habiendo ocho millones de desempleados más en la OCDE -eran 43,5 millones en total en mayo, con una tasa de desempleo del 6,6 %- y alrededor de 14 millones de personas no están buscando activamente trabajo. Los países que en términos relativos han salido peor parados hasta ahora son Colombia (15 % de desempleo en mayo) y Costa Rica (17,6 %), ya que la tasa de desempleo allí sigue siendo más de cuatro puntos superior a la que tenían antes de la crisis. Una situación que contrasta con la de, por ejemplo, Francia o Australia, donde se ha vuelto a la situación de finales de 2019. Estarán lejos de recuperar el nivel de desempleo precrisis Islandia (3,2 puntos porcentuales por encima), Irlanda (2,3), Reino Unido (1,6), Eslovaquia (1,3) y República Checa (1,3). En el otro extremo, dispondrán de una situación más favorable que al terminar 2019 Australia (0,3 puntos porcentuales de reducción), Corea del Sur (0,2), Dinamarca (0,1), Noruega (0,03) y Finlandia (0,006).

La organización dedica un capítulo de su informe a la utilización masiva durante esta crisis de los dispositivos de desempleo parcial (ERTE en España), con el que llegaron a quedar protegidos unos 60 millones de puestos de trabajo, es decir, unas diez veces más que en la crisis financiera iniciada en 2008. Los autores no solo destacan que esos mecanismos han servido para salvar unos 21 millones de empleos, sino que ponen el acento en que no hay indicios de que hayan tenido un impacto adverso significativo por el momento, aunque también puntualizan que el apoyo ahora debe centrarse en los sectores todavía afectados por restricciones.

En el momento álgido de su activación, en abril y mayo de 2020, un 19,9% de los trabajadores de la OCDE estaban acogidos a un ERTE, con porcentajes que llegaban al 35,4% en Holanda, al 35,2% en Francia, el 33,3% en Suiza. En España era entonces del 20,5%. Ese porcentaje disminuyó en septiembre del pasado año con el fin de los confinamientos y las restricciones al 6,7 %.

Desde la OCDE se reclama que se mantengan las medidas de contención para evitar que se ponga en riesgo la recuperación del empleo. “Será muy importante diseñar correctamente políticas para fomentar la inversión empresarial y la creación de empleo”. También favorecer la adaptación profesional y dedicar los fondos públicos para impulsar empleos viables en la nueva era post-covid con incentivos para orientar la inversión empresarial. Insisten en sus conclusiones en que retirar demasiado pronto los estímulos podría poner en peligro la recuperación y que si lo que se quiere es reducir los costos fiscales lo que hay que hacer es ser selectivos y centrarse en los sectores, las empresas y las familias más vulnerables.