Banca

CaixaBank gana 4.801 millones por la mejora de la actividad comercial y la fusión con Bankia

La entidad se ha beneficiado de las menores provisiones ante la pandemia

El presidente de Caixabank, José Ignacio Goirigolzarri (i), y el consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar (d), proponen cobrar la misma retribución
El presidente de Caixabank, José Ignacio Goirigolzarri (i), y el consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar (d), proponen cobrar la misma retribuciónRober SolsonaEuropa Press

CaixaBank ha obtenido en los nueve primeros meses del año un beneficio neto de 4.801 millones de euros, casi siete veces más que en el mismo periodo de 2020, cuando ganó 726 millones, debido a los impactos extraordinarios asociados a la fusión con Bankia. Estos impactos no recurrentes, que elevan el beneficio del banco en 2.779 millones, incluyen una aportación contable de 4.300 millones del fondo negativo de comercio y el coste neto de 1.521 millones del ERE para más de 8.000 empleados pactado con los sindicatos y otros gastos asociados a la integración.

Sin estos extraordinarios, el beneficio ajustado de CaixaBank se sitúa en 2.022 millones, casi tres veces más que en el ejercicio anterior, que estuvo afectado por las elevadas provisiones para afrontar la pandemia, según informa el grupo a la CNMV, el supervisor bursátil.

El aumento del resultado recurrente, explica CaixaBank, responde “a la intensa actividad comercial del grupo y a las menores dotaciones”. el consejero delegado del banco, Gonzalo Gortázar, ha realizado un balance muy positivo de los nueve primeros meses del año y destaca como aspectos relevantes “la buena evolución del negocio bancario y de seguros en un entorno todavía complejo, y el proceso de integración que discurre de forma rápida, adecuada y en línea con lo previsto”, explicó en una nota. “Una vez más conseguimos un buen resultado en un entorno de tipos que ejerce una gran presión sobre los márgenes al mantener estables los ingresos debido a nuestro modelo de negocio, muy diversificado, a la intensa actividad comercial y a una mayor escala”, señaló el directivo.

Con estos resultados, la rentabilidad medida en RoTE se elevó al 9,6% sin tener en cuenta los extraordinarios de la fusión y la morosidad morosidad se mantuvo en el 3,6%, con una tasa de cobertura del 64% gracias a las huchas de provisiones. Su capital CET1 escaló a su vez al 13% al cierre de septiembre, con lo que se sitúa “cómodamente” por encima del objetivo anunciado del 11-11,5%, valoró la entidad y por encima del 12,5% de un año antes.

En cuanto al negocio, su volumen ascendió a 963.000 millones de euros con la fusión, como suma de los recursos de clientes administrados y los créditos otorgados. En recursos de clientes, la cifra se incrementó un 46,2% y ascendió 607.331 millones con la fusión y crecería un 7,5% sin dicho efecto. Del importe total, 441.278 millones son recursos en balance y 153.223 millones son activos bajo gestión, que aumentan un 5,5% y 12% interanual sin incluir la incorporación de Bankia. El crédito bruto a la clientela creció a su vez un 45,9% y ascendió a 355.929 millones, aunque caería un 3,7% si se excluyen los saldos aportados por Bankia. Su incremento se apoya en expansiones del 55,1% en la financiación a particulares y del 35,9% con empresas.

Los ingresos ‘core’, los derivados propiamente del negocio bancario, aumentan a cierre de septiembre un 25,2%, hasta los 7.708 millones, con un margen de intereses que suma 4.416 millones (+21%) y unas comisiones netas que crecen un 36,7%, hasta 2.604 millones. El margen bruto se sitúa en 7.711 millones (+23,2%), mientras que el de explotación cae un 51,8%, hasta 1.337 millones, por los costes de la fusión.

Las dotaciones para insolvencias se reducen hasta los 616 millones de euros, frente a los 2.406 millones del mismo periodo de 2020, que incluía el registro de una dotación por 1.611 millones anticipando impactos futuros asociados a la pandemia. Los recursos totales de clientes ascienden a 607.331 millones de euros a 30 de septiembre, un 46,2% más tras la incorporación de Bankia, mientras que los recursos en balance totalizan 441.278 millones (+5,5%) y los activos bajo gestión se sitúan en 153.223 millones (+12%). El patrimonio gestionado en fondos de inversión, carteras y sicav se sitúa en 106.521 millones (+14,2%) y los planes de pensiones alcanzan 46.701 millones, un 7,5 % más.

Por otro lado, el crédito bruto a la clientela se sitúa en 355.929 millones de euros, con un crecimiento de casi el 46% en el año tras la fusión con Bankia. CaixaBank, con una ratio de capital principal CET1 que alcanza el 13 % a cierre de septiembre, contiene en el trimestre el saldo de dudosos y la ratio de morosidad, que se sitúa en el 3,6 %, el mismo nivel en que se encontraba el pasado mes de junio, pero tres décimas por encima que en diciembre de 2020 por la integración.

Los saldos dudosos ascienden a 13.955 millones de euros, 50 millones menos que al cierre del trimestre anterior, y la ratio de cobertura de morosidad es del 64 %. Respecto al total de moratorias de hipotecas y préstamos concedidas por el grupo a sus clientes durante la pandemia, solo continúan vigentes a 30 de septiembre 5.034 millones de euros y la práctica totalidad vence antes de finalizar el año. “Las moratorias mantienen un buen comportamiento de pago y los saldos en mora representan solo el 0,5 % de la cartera de crédito”, señala CaixaBank.

Sobre el proceso de fusión, Gortázar afirma que “toda la organización está muy centrada en la ejecución final de la integración tras seis meses en los que se ha avanzado decisivamente en tres áreas clave: la integración de personas, del modelo de negocio y de los sistemas”. Y es que, cerrado el frente laboral, la fusión entre CaixaBank y Bankia afronta ahora el último paso clave para culminar el proceso: la integración tecnológica, que será una realidad el próximo 12 de noviembre. También a partir de ese día se modificarán los números de cuenta (IBAN) de los clientes de procedentes de Bankia.