Los salarios bajan en las actividades inmobiliarias y en la educación, y suben en el ámbito de las comunicaciones y la hostelería

El coste por hora trabajada en el tercer trimestre aumentó un 0,2% y volvió a tasas positivas, después del desplome sufrido entre mayo y junio

El INE explica que en los meses de verano hubo menos ERTE y por ello aumentaron los costes salariales en casi todas las actividades
El INE explica que en los meses de verano hubo menos ERTE y por ello aumentaron los costes salariales en casi todas las actividades FOTO: Jesús G. Feria La Razon

La pandemia ha cambiado muchas cosas, y algunas de ellas están relacionadas con la vida laboral y los sueldos. Según los datos provisionales del Índice de Coste Laboral Armonizado (ICLA), publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el tercer trimestre de este año, el coste salarial en el ámbito de la información y las comunicaciones fue el que mayor repunte interanual tuvo, concretamente del 3,9%. Le siguen las actividades financieras y de seguros, con un aumento del 3%, y la hostelería, que suma un 2,5%. Si miramos al lado contrario, vemos que los salarios han bajado en las actividades inmobiliarias un 6,8%; y en la educación un 4,2%.

Respecto a los costes laborales en el tercer trimestre, donde más han subido han sido también en información y comunicaciones; construcción y actividades financieras; y actividades de seguros, respectivamente con avances interanuales del 3,8%, 3,1% y 2,2%. Por el contrario, los mayores descensos anuales del coste laboral se experimentaron en las actividades inmobiliarias (-8,7%), otros servicios (-6,5%) y educación (-4%).

Si se eliminan los efectos estacionales y de calendario, las actividades donde más aumentaron los costes laborales en el tercer trimestre en relación al mismo periodo de 2020 fueron información y comunicaciones (+4,7%), construcción (+3,7%) y actividades financieras y de seguros (+2,8%). Las tasas anuales más negativas del coste laboral en la serie corregida las experimentaron las actividades inmobiliarias (-8,1%), industrias extractivas (-6,2%) y otros servicios (-5,5%).

Abordando ahora datos más generales, según el ICLA, el coste por hora trabajada aumentó un 0,2% en este tercer trimestre, en comparación con el año anterior, tras el desplome que sufrió en el segundo trimestre, cuando cayó un 3,7%. Así pues, el coste laboral regresa a tasas positivas después de que en el segundo trimestre registrara su primer descenso en tres años.

Por componentes, el coste salarial subió un 0,2% en relación al tercer trimestre de 2020, en tanto que los otros costes aumentaron un 0,4%. El coste laboral, excluyendo pagos extraordinarios y atrasos, se incrementó un 0,2% interanual en el tercer trimestre del año.

Eliminando los efectos estacionales y de calendario, el coste laboral por hora trabajada avanzó un 0,9% en el tercer trimestre de 2021 en relación al mismo periodo de 2020, tras el retroceso del 3,7% que experimentó en el segundo trimestre y que puso fin a 15 trimestres de tasas positivas en la serie corregida. En datos corregidos, el coste salarial aumentó en el tercer trimestre un 0,8%, mientras que los otros costes avanzaron un 1,1%. Con la caída del tercer trimestre, el coste laboral encadena tres trimestres consecutivos de retrocesos trimestrales en la serie corregida.

El coste salarial creció un 0,3% en relación al segundo trimestre dentro de la serie desestacionalizada, mientras que los otros costes disminuyeron un 1,2%. Sin tener en cuenta los ajustes estacionales y de calendario, el coste laboral subió un 2,5% entre julio y septiembre debido, fundamentalmente, al menor número de horas trabajadas por el periodo de vacaciones de verano en relación al segundo trimestre.

Según el INE, como en los meses de verano hubo una menor incidencia de los ERTE en todas las actividades económicas, los costes salariales aumentaron en prácticamente todas ellas, así como también crecieron, aunque en menor proporción, los otros costes, como resultado de las exoneraciones en las cotizaciones sociales. Por su parte, en aquellas actividades donde las horas efectivamente trabajadas aumentaron más que los costes, el coste por hora trabajada registró descensos.