El Gobierno, contra el campo, con Planas desaparecido

El ministro de Agricultura ha sido incapaz de defender al sector con el lobo, la reforma laboral o los regadíos

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas FOTO: Alejandro Martínez Vélez Europa Press

La no actuación y la ausencia de Luis Planas tras las manifestaciones de su colega del Gobierno, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, contra una parte importante de la ganadería española han sido la última prueba de la actitud de ponerse de perfil, que mantiene desde el principio de su nombramiento. El primer ejemplo lo proporcionó pocas horas después de jurar el cargo, porque no dio la batalla que correspondía y permitió que el Ministerio de Agricultura fuese el único que no contase con una secretaria de Estado. En todos los demás había al menos una. Eso se puede entender en un contexto de restricciones, pero es que justo en aquel momento Pedro Sánchez hizo todo lo contrario: aumentar el número de Ministerios y de altos cargos. En los siguientes días también se puso de perfil en el reparto de competencias entre su Ministerio y el de Teresa Ribera, que se llevó el agua, elemento básico para los regadíos.

Si se analizan los hechos más recientes, se comprueba que su actitud ha sido la misma, por lo menos públicamente, es decir, no meterse en líos y no plantear batallas en el seno del Gobierno. Comenzando por el final: ha permitido que salga adelante en el Consejo de Ministros una reforma laboral que perjudica los intereses del sector agrario y del campo en un punto fundamental como es el de la temporalidad. Las tres organizaciones agrarias reconocidas oficialmente, (ASAJA, COAG y UPA) y una cuarta, Unión de Uniones, que es clave en Cataluña, y muy importante en Castilla y León y la Comunidad Valenciana, entre otras regiones, han rechazado de plano la nueva normativa y han sido muy críticas con lo aprobado por el Consejo de Ministros.

Tampoco se ha sabido mucho de Planas en el asunto del lobo. La vicepresidenta Teresa Ribera se ha salido con la suya y ha incluido al lobo en el listado de especies que cuentan con protección especial y no se permitirá su caza en el territorio nacional. Esta medida también ha contado con todo el rechazo del sector agrario y de las comunidades autónomas más directamente afectadas. Suponiendo que Planas haya dado algún tipo de batalla entre bambalinas, la ha perdido frente a Ribera. Y otro tanto ha sucedido con la planificación hidrológica que pretende poner en marcha esta última.

Cuando se conocieron los primeros proyectos a mediados del año pasado ya quedó claro que, si se aprobaban, no se dispondría de más agua para regadío. Esto se ha puesto de manifiesto durante las últimas semanas, cuando las organizaciones agrarias y las comunidades de regantes han presentado alegaciones en cada una de las cuencas hidrológicas. Suponiendo que Planas haya dado alguna batalla internamente, también ha salido derrotado.